el fin y el inicio de los reyes

Volumen 6 — Arco 6: Mundo de las Almas Capítulo 54 — La Respiración de los Condenados

El mundo ya no era gris.

O tal vez siempre lo fue.

Pero ahora Tristan lo veía distinto.

Más profundo.

Más… podrido.

La neblina no se movía al azar.

Respiraba.

Como un organismo.

Como si todo ese lugar estuviera vivo… y sufriendo.

Tristan caminaba.

Lento.

Arrastrando ligeramente los pies.

No por debilidad.

Por peso.

No el de su cuerpo.

El de las almas.

Cada paso hacía eco dentro de él.

No afuera.

Dentro.

—No deberías estar aquí…

—Nos estás usando…

—Nos estás rompiendo…

Tristan no respondió.

Ya no discutía con las voces.

Porque estaba empezando a entender algo peor:

No eran voces.

Eran recuerdos.

Fragmentos de vidas que nunca fueron suyas.

Cerró los ojos por un instante.

Y vio cosas.

Una mano extendida.

Una caída.

Un grito.

Una muerte.

Abrió los ojos de golpe.

—…

Respiró.

Lento.

—Si sigo escuchando…

Apretó la guadaña.

—Voy a desaparecer.

Silencio.

Entonces lo hizo.

Inhaló.

Pero no aire.

Almas.

Su pecho se tensó.

El hilo vibró.

Exhaló.

Y el mundo pareció moverse con él.

—…

Volvió a hacerlo.

Inhalar.

Exhalar.

Una vez.

Otra.

Otra.

Hasta que algo cambió.

Su energía dejó de ser caótica.

Se organizó.

Se comprimió.

—Esto…

Susurró.

—Es una respiración.

Pero no natural.

No humana.

Algo nuevo.

Algo que nadie le enseñó.

Algo que nació…

porque si no lo hacía…

Se rompía.

La neblina se abrió.

Decenas de almas.

Pero no como antes.

Más densas.

Más pesadas.

Más conscientes.

No atacaron de inmediato.

Esperaron.

Como si sintieran…

que Tristan había cambiado.

Él levantó la mirada.

Sus ojos…

ya no eran los mismos.

Más vacíos.

Más fríos.

—Bien…

Giró la guadaña.

El hilo se elevó en el aire.

—Probemos esto.

Primera Postura — Vida en Curso

Inhaló.

El hilo comenzó a moverse.

No atacó.

Giró.

Formando un círculo frente a él.

Un escudo.

Las almas atacaron.

Impactaron contra el hilo.

Y el impacto…

desapareció.

No fue bloqueado.

Fue absorbido.

El hilo vibró.

Se tensó.

Pero no se rompió.

Tristan exhaló.

—Funciona…

Pero su brazo tembló.

—No puedo mantenerlo mucho…

Soltó la postura.

Las almas no esperaron.

Se lanzaron.

Segunda Postura — Línea de la Vida

El hilo se tensó.

Tristan lanzó la guadaña.

El arma se movió en zigzag.

No recta.

Errática.

Pero precisa.

Golpeó una.

Luego otra.

Luego otra.

Cada impacto hacía vibrar el aire.

El hilo conectaba todo.

Como una línea invisible que unía las almas.

—…

Tristan respiraba pesado.

—Esto…

La guadaña regresó a su mano.

—Consume demasiado…

Más almas.

Más densas.

Más cercanas.

Una lo alcanzó.

—¡GH—!

Su hombro se desgarró.

No sangre.

Energía.

Su cuerpo comenzó a fallar.

Las voces regresaron.

—DEJA QUE ENTREMOS

—TE ARREGLAMOS

—DANOS TU CUERPO

Tristan cayó de rodillas.

—No…

Miró su brazo.

Desapareciendo.

—No…

Respiró.

Profundo.

Tercera Postura — Alma Nueva

Enrolló la guadaña en su brazo.

El hilo se apretó.

Dolor.

Más que antes.

—¡GH—!

Una de las almas dentro de él…

Se rompió.

No escapó.

Se transformó.

Y su energía…

Reparó su cuerpo.

El brazo volvió.

Completo.

Tristan respiró con fuerza.

—Esto…

Miró su mano.

—No es curación…

—Es reemplazo.

Silencio.

—Estoy usando vidas.

Pero no se detuvo.

Las almas volvieron a atacar.

Cuarta Postura — Cárcel Dimensional

El hilo salió disparado.

No para cortar.

Para rodear.

Una.

Dos.

Tres vueltas.

El espacio se tensó.

El alma quedó atrapada.

No podía moverse.

No podía escapar.

Como si estuviera fijada…

En un punto inexistente.

—…

Tristan la observó.

—Ahora…

La lanzó contra el suelo.

Las demás se acercaban.

Quinta Postura — Ejecución de Almas

Lanzó la guadaña.

Una vez.

Dos.




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