el fin y el inicio de los reyes

Volumen 6 — Arco 6: Mundo de las Almas Capítulo 55 — Silencio Forzado

El mundo seguía respirando.

Pero Tristan ya no.

Estaba de pie.

Inmóvil.

En medio de la neblina.

Rodeado de restos… de lo que antes eran almas.

Y aun así…

las voces seguían.

Más bajas.

Más profundas.

Más constantes.

—No nos dejes…

—No desaparezcas…

—Llévanos contigo…

No gritaban.

Susurraban.

Y eso era peor.

Tristan cerró los ojos.

No por calma.

Por cansancio.

—Esto…

Su voz salió más grave.

Más lenta.

—No puedo seguir así.

Porque entendía algo.

No era el dolor físico lo que lo iba a romper.

Era esto.

La acumulación.

La interferencia.

El ruido constante dentro de su mente.

Respiró.

Inhaló.

Las almas reaccionaron.

Exhaló.

Pero esta vez…

no liberó energía.

La comprimió.

—…

Su cuerpo tembló.

—Si sigo absorbiéndolas…

Apretó la guadaña.

—Voy a perderme.

Silencio.

Y entonces…

pensó.

No en pelear.

No en sobrevivir.

En ordenar.

—Si no puedo callarlas…

Abrió los ojos.

—Tengo que separarlas.

El hilo de la guadaña se movió lentamente.

No como arma.

Como herramienta.

Se extendió.

Tocó una de las almas flotantes.

Esta vez…

no la golpeó.

No la absorbió.

La sostuvo.

La energía gris vibró.

El alma intentó resistirse.

—…

Tristan respiró profundo.

—No te voy a destruir.

El alma se agitó.

—Tampoco te voy a usar así.

El hilo comenzó a girar.

Lento.

Como si dibujara algo en el aire.

Un círculo.

Imperfecto.

Pero estable.

El espacio dentro del círculo…

cambió.

No era este mundo.

Era otra cosa.

Más ligera.

Más tranquila.

—…

Tristan frunció el ceño.

—Esto es…

No lo entendía completamente.

Pero funcionaba.

Empujó el alma hacia el círculo.

Esta vez…

no resistió tanto.

Como si…

Lo aceptara.

El alma cruzó.

Y desapareció.

Silencio.

Dentro de Tristan…

Una voz menos.

Sus ojos se abrieron.

—…

—Funcionó.

Pero no era perfecto.

Porque en el momento en que lo hizo…

Su cuerpo reaccionó.

Dolor.

—¡GH—!

Su energía se desestabilizó.

El hilo cayó.

—Esto…

Respiró con dificultad.

—Consume demasiado.

Pero no se detuvo.

Porque ahora sabía…

Que había una salida.

Las almas alrededor reaccionaron.

No como antes.

No atacaron.

Se acercaron.

Lento.

Como si…

Esperaran.

Tristan levantó la mirada.

—¿Quieren… irse?

No hubo respuesta.

Pero no hacía falta.

Se levantó.

Con dificultad.

Flujo de Separación

(no era una postura aún… pero estaba naciendo algo)

Inhaló.

Las almas cercanas vibraron.

Exhaló.

El hilo se extendió.

No para atacar.

Para guiar.

Uno a uno…

Las tocaba.

Las contenía.

Y las empujaba hacia ese “lugar”.

Algunas resistían.

Otras no.

Cada una que cruzaba…

Reducía el ruido.

Pero aumentaba el desgaste.

Su cuerpo comenzó a fallar otra vez.

—Demasiadas…

Sus piernas temblaron.

—No puedo hacerlo con todas…

Entonces ocurrió.

Un error.

Una de las almas…

No quiso irse.

Se resistió.

Más fuerte.

Más densa.

Y cuando Tristan intentó empujarla…

Entró.

—¡GH—!

Directo a su interior.

Violento.

Brutal.

Las voces regresaron.

Pero esta vez…

Más claras.

Más completas.

Vio una vida.

No fragmentos.

Completa.

Un rostro.

Miedo.

Muerte.

—…

Tristan retrocedió.

—No…

Su mente tembló.

Por un segundo…

Se perdió.

No sabía quién era.

El mundo se distorsionó.

El hilo reaccionó por sí solo.

Se tensó.

Lo jaló.

—¡GH—!

Tristan volvió.

Respirando con fuerza.

—…

Se llevó la mano al rostro.

—Eso…

—Eso estuvo cerca.

Silencio.

Ahora entendía algo más.

No solo era peligroso absorberlas.

Algunas…

Podían reemplazarlo.

Tristan levantó la mirada.




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