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Volumen 6 — Arco 6: Mundo de las Almas
Capítulo 56 — Donde Descansan las Voces
El silencio no llegó de inmediato.
Llegó… poco a poco.
Como si el mundo mismo no supiera cómo quedarse callado.
—
Tristan caminaba.
Lento.
Más estable que antes… pero no completamente.
Cada paso ya no crujía igual.
El suelo parecía más… vacío.
—
Había menos almas.
No porque ya no existieran.
Sino porque él…
las había movido.
—
Pero eso no lo tranquilizaba.
—
Porque ahora sabía algo peor:
No estaban desapareciendo.
—
Solo estaban siendo enviadas.
—
A un lugar que no entendía.
—
—…
Tristan levantó la mirada.
La neblina seguía igual.
Pero él no.
—
Sus ojos estaban más apagados.
Más profundos.
Como si algo dentro de él hubiera sido… desgastado.
—
Respiró.
—
Inhaló.
—
Sintió las almas cercanas.
—
Exhaló.
—
Las mantuvo a distancia.
—
—Todavía están ahí…
Susurró.
—
Ya no gritaban tanto.
—
Pero seguían.
—
Como ecos.
—
Como sombras dentro de su mente.
—
—No basta…
Apretó la guadaña.
—
—Tengo que hacerlo mejor.
—
Silencio.
—
Y entonces…
se detuvo.
—
Porque sintió algo distinto.
—
No era una masa de almas.
—
Era…
—
Una sola.
—
—
No se movía.
—
No se acercaba.
—
No reaccionaba.
—
—
Solo estaba ahí.
—
—
Tristan frunció el ceño.
—
—Otra vez…
—
Pero esto era diferente a la anterior.
—
No era agresiva.
—
No imponía presión.
—
—
Era…
—
Pesada.
—
—
Dio un paso hacia ella.
—
El hilo reaccionó.
—
Pero no con violencia.
—
Con tensión.
—
Como si no supiera qué hacer.
—
—
—…
—
Tristan no atacó.
—
No absorbió.
—
No la empujó.
—
—
Solo se acercó.
—
—
Y en ese momento…
—
lo sintió.
—
—
Silencio.
—
—
No el externo.
—
—
El interno.
—
—
Por primera vez desde que llegó a ese mundo…
—
no había voces.
—
—
Sus ojos se abrieron lentamente.
—
—…
—
—¿Qué eres…?
—
El alma no respondió.
—
Pero tampoco lo atacó.
—
—
Tristan extendió la mano.
—
El hilo siguió el movimiento.
—
—
Tocó el alma.
—
—
No hubo resistencia.
—
—
No hubo dolor.
—
—
No hubo ruido.
—
—
Nada.
—
—
Y eso…
—
lo asustó.
—
—
Porque ya se había acostumbrado al caos.
—
—
Esto…
—
era desconocido.
—
—
—…
—
Respiró.
—
—No estás… rota.
—
—
El alma vibró levemente.
—
—
Pero no se distorsionó.
—
—
Tristan cerró los ojos.
—
—
Y por primera vez…
—
no vio fragmentos.
—
—
No vio gritos.
—
—
No vio muerte.
—
—
Vio…
—
quietud.
—
—
Un final.
—
—
No violento.
—
—
No desesperado.
—
—
Simplemente…
—
terminado.
—
—
Tristan abrió los ojos.
—
—
—…
—
—Entonces sí existe.
—
—
Un lugar…
—
donde no duele.
—
—
Silencio.
—
—
Apretó la guadaña.
—
—
—Entonces…
—
Miró a su alrededor.
—
—
—¿A dónde estoy enviando a las demás?
—
—
El pensamiento se quedó ahí.
—
—
No tenía respuesta.
—
—
Y eso…
—
le molestó más de lo que esperaba.
—
—
Porque por primera vez…
—
no estaba seguro…
—
de si lo que hacía era correcto.
—
—
El alma frente a él comenzó a elevarse.
—
—
Sin intervención.
—
—
Sin esfuerzo.
—
—
Simplemente…
—
se fue.
—
—
Tristan no la detuvo.
—
—
No intentó controlarla.
—
—
Solo la observó.
—
—
Hasta que desapareció.
—
—
Y con ella…
—
—
una parte del peso en su pecho.
—
—
Pero no todo.
—
—
Nunca todo.
—
—
—
Las otras almas comenzaron a moverse.
—
—
Esta vez…
—
más lento.
—
—
Como si algo hubiera cambiado.
—
—
Tristan levantó la mirada.
—
—
—Entonces…
—
Respiró profundo.
—
—
—Tengo que aprender a distinguir.
—
—
No todas eran iguales.
—
—
No todas debían ser tratadas igual.
—
—
Y eso…
—
hacía todo más difícil.
—
—
Porque ahora no solo peleaba.
—
—
Ahora…
—
decidía.
—
—
—
El hilo se movió lentamente.
—
—
Esta vez…
—
no reaccionaba por instinto.
—
—
Seguía su voluntad.
—
—
Tristan se acercó a otra alma.
—
—
Esta…
—
sí estaba rota.
—
—
Temblaba.
—
—
Distorsionada.
—
—
Dolorosa.
—
—
El ruido regresó.
—
—
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en esta obra hay tragedias y amistad, en esta historia se tocaran varios temas, en esta historia hay amor y odio
Editado: 07.06.2026