el fin y el inicio de los reyes

Volumen 6 — Arco 6: Mundo de las Almas Capítulo 60 — El Que Decide el Final

El cambio llegó sin aviso.

Como todo en ese mundo.

Pero esta vez… no fue silencioso.

La neblina se agitó.

No como antes, cuando se abría o respiraba lentamente.

Esta vez… se desgarró.

Como si algo la estuviera rompiendo desde dentro.

Tristan se detuvo.

Su cuerpo reaccionó antes que su mente.

El hilo se tensó.

La guadaña descendió ligeramente.

—…

No era una presencia normal.

No era como las almas.

No era como aquello que lo observaba.

Esto…

era caos.

Una grieta apareció en el espacio.

Negra.

Inestable.

Y desde dentro…

salió algo.

No tenía forma clara.

No tenía estructura.

Era una masa.

Una mezcla de almas retorcidas, fusionadas, gritando en silencio… pero esta vez Tristan sí pudo sentirlas.

Porque no eran susurros.

Eran dolor puro.

—…

Tristan no retrocedió.

Pero su expresión cambió.

—Corrupción…

Lo entendió de inmediato.

No era una sola alma.

No era un ser.

Era… muchas.

Demasiadas.

Unidas.

Forzadas.

La masa se movió.

Y cuando lo hizo…

el mundo respondió.

La neblina se distorsionó.

El suelo se fracturó.

Las almas cercanas fueron absorbidas violentamente.

—Entonces esto también existe aquí…

Tristan levantó la guadaña.

El hilo vibró.

Pero esta vez…

no hubo duda.

—Bien.

Respiró.

Inhaló.

Sintió todo.

Cada alma cercana.

Cada fragmento.

Cada punto de energía.

Exhaló.

Y todo se ordenó.

—Vamos a terminar esto rápido.

La criatura se lanzó.

No con técnica.

No con control.

Solo con destrucción.

Tristan no se movió.

Primera Postura — Vida en Curso

El hilo se expandió en el aire.

El impacto llegó.

Masivo.

Pero fue absorbido.

Todo.

La presión era brutal.

El hilo crujió.

El brazo de Tristan tembló.

Pero no cedió.

—Demasiado simple.

Soltó la postura.

Giró el cuerpo.

Segunda Postura — Línea de la Vida

La guadaña salió disparada.

El hilo trazó múltiples trayectorias.

Golpes en zigzag.

Uno.

Dos.

Diez.

Veinte.

Cada impacto hacía explotar fragmentos de la masa.

Pero estos… se regeneraban.

—Claro…

Tristan entrecerró los ojos.

—No se puede destruir así.

La criatura respondió.

Se expandió.

Intentó rodearlo.

Absorberlo.

—Entonces…

El hilo regresó.

Se enrolló en su brazo.

Tercera Postura — Alma Nueva

Dolor.

Inmediato.

Pero menor que antes.

Mucho menor.

Las almas dentro de él se reorganizaron.

Su cuerpo se estabilizó completamente.

—No eres suficiente para romperme.

La criatura atacó otra vez.

Esta vez Tristan se movió.

Cuarta Postura — Cárcel Dimensional

El hilo salió disparado.

No hacia toda la masa.

Hacia un punto.

El núcleo.

El espacio se tensó.

Una parte de la criatura quedó fijada.

Inmovilizada.

El resto se agitó violentamente.

—Ya te vi.

Tristan extendió la mano.

—Ese eres tú.

La criatura rugió.

El mundo vibró.

Pero no importó.

Porque Tristan ya había entendido algo clave.

No tenía que destruir todo.

Solo tenía que decidir…

qué parte existía.

Quinta Postura — Ejecución de Almas

La guadaña se lanzó.

Pero esta vez…

no fue caótica.

Fue perfecta.

Cada lanzamiento impactaba el mismo punto.

Una.

Dos.

Tres.

Explosiones concentradas.

El núcleo comenzó a colapsar.

La criatura perdió forma.

Se volvió inestable.

Pero no terminó ahí.

Tristan respiró más profundo.

Sexta Postura — Lámpara de Almas

La esfera metálica se abrió.

Las almas salieron.

Giraron a su alrededor.

En el cielo…

la llama azul apareció.

Más grande.

Más brillante.

El poder aumentó.

Todo se volvió más claro.

Más simple.

—Esto ya terminó.

La criatura intentó recomponerse.

Pero era tarde.

Tristan levantó la guadaña.

Séptima Postura — Corte de Vida

Reunió energía.

No toda.

Solo lo necesario.

Las almas giraron.

Se comprimieron.

Y entonces…

cortó.

El mundo no explotó.

No se rompió.

Simplemente…

se dividió.

La criatura…

se detuvo.

Y desapareció.

Sin resistencia.

Sin lucha final.

Porque ya no existía.

Silencio.

La neblina se estabilizó lentamente.

El mundo volvió a su estado anterior.

Pero Tristan…

no.

Se quedó de pie.

Respirando.

Sin esfuerzo.

Sin temblor.

—…

—Eso fue fácil.

Y esa frase…

fue más peligrosa que toda la pelea.




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