Te fuiste y ahora entiendo que las cosas que consideraba solo mías —como besarte las mejillas hasta hacerte reír, acomodar tu cabello y cargar tu mochila — serán cosas de alguien más.
Otra persona a la que amarás como me amaste a mí, o incluso más. Tal vez a ella para siempre. Harás con alguien más lo que un día juramos que solo era para nosotras dos.
Entiendo qué solo fuimos un capítulo, uno que sirvió para que volvernos adultas no doliera tanto.