El fundador

Capítulo 2 : El Niño Maldito

El silencio dominó toda la plaza.

Nadie hablaba.

Nadie respiraba.

La esfera seguía cubierta por aquella oscuridad imposible.

Una oscuridad que parecía tragarse la luz del sol.

Crack...

Una grieta apareció en el cristal.

Después otra.

Y otra.

Hasta que...

¡¡BOOM!!

La esfera explotó en miles de fragmentos negros.

Una onda de energía recorrió toda la aldea.

Las antorchas se apagaron.

Los árboles comenzaron a marchitarse por unos segundos.

Los caballos relincharon aterrados.

Incluso Nox escondió la cola entre las patas.

Kael cayó al suelo.

Respiraba con dificultad.

No entendía qué estaba pasando.

Miró sus manos.

Una pequeña sombra recorría sus dedos como si estuviera viva.

Los aldeanos comenzaron a murmurar.

—¿Qué fue eso...?

—Jamás había visto algo igual...

—No era magia...

—Era...

El comandante Elarim dio un paso hacia delante.

Su rostro, que momentos antes estaba lleno de alegría por Aether...

Ahora reflejaba preocupación.

—¿Quiénes son tus padres?

Kael levantó lentamente la mirada.

—Mi mamá trabaja en la panadería...

Mi papá es herrero...

El comandante frunció el ceño.

No tenía sentido.

Dos personas comunes no podían tener un hijo con un poder así.

Uno de los soldados susurró.

—Comandante...

¿Será uno de esos casos...?

El comandante respondió sin apartar la vista del niño.

—Cállate.

Todavía no podemos asegurarlo.

Aether corrió inmediatamente hacia Kael.

—¡¿Estás bien?!

Kael sonrió.

—Creo que sí...

Solo...

Me siento raro.

Aether lo ayudó a levantarse.

Pero antes de que pudieran dar un paso...

Un anciano de la aldea gritó.

—¡Aléjate de él!

Todos voltearon.

El viejo señalaba a Kael con las manos temblando.

—¡Eso no era un poder!

¡Era una maldición!

El silencio volvió.

Una mujer abrazó a su hijo.

Otro hombre dio varios pasos hacia atrás.

Los murmullos comenzaron a crecer.

—¿Y si es un demonio?

—Los demonios no tienen ese poder...

—Entonces...

¿Qué es?

Kael bajó lentamente la cabeza.

No entendía por qué todos lo miraban de esa manera.

Hace apenas unos minutos...

Todos sonreían.

Ahora...

Parecía que le tenían miedo.

Aether dio un paso al frente.

Se colocó delante de Kael.

—¡Él sigue siendo mi amigo!

¡No ha hecho nada malo!

El anciano respondió con enojo.

—¡¿No lo entiendes?!

¡Ese niño traerá desgracias!

El comandante levantó la mano.

El silencio regresó.

—Escuchen todos.

Hasta que el Gran Imperio investigue este fenómeno...

Nadie volverá a utilizar esa esfera.

Y...

El niño Kael quedará bajo observación.

Kael sintió un nudo en la garganta.

No lloró.

Pero por primera vez...

Sintió que algo había cambiado para siempre.

Cuando todos comenzaron a irse...

Nox caminó lentamente hasta él.

Le dio un pequeño empujón con la cabeza.

Como si quisiera decirle:

"No estás solo."

Kael acarició su pelaje.

Sonrió débilmente.

—Gracias...

Desde lo alto de una montaña...

Muy lejos de la aldea...

Una figura completamente cubierta por una túnica negra observaba todo en silencio.

No se distinguía su rostro.

Solo unos ojos color violeta brillaban bajo la capucha.

Entonces sonrió.

Una sonrisa pequeña.

Pero inquietante.

—Después de miles de años...

Por fin...

Ha nacido otra vez.

El viento levantó su túnica.

Y desapareció.



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En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 12.07.2026

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