El fundador

Capítulo 6: La Prisión del Silencio

Las puertas de hierro se cerraron detrás de Kael.

¡CLANG!

El sonido recorrió todo el pasillo.

Era frío.

Pesado.

Como si aquel lugar quisiera recordarle que ya no era libre.

Dos soldados lo empujaron por un largo corredor iluminado únicamente por cristales azulados incrustados en las paredes.

Cada pocos metros había enormes símbolos grabados en el suelo.

Kael los observó con curiosidad.

—¿Qué son...?

Uno de los guardias respondió con desprecio.

—Sellos de contención.

—¿Para qué sirven?

El otro soltó una risa.

—Para impedir que monstruos como tú destruyan el Imperio.

Kael bajó la mirada.

Ya estaba acostumbrándose a esa palabra.

Monstruo.

Finalmente llegaron a una enorme puerta negra.

El capitán apoyó su mano sobre una runa.

La puerta comenzó a abrirse lentamente.

Del otro lado...

No había una habitación.

Había una celda.

Pequeña.

Húmeda.

Con una cama de piedra.

Un cubo de agua.

Y una diminuta ventana por donde apenas entraba la luz.

Kael permaneció inmóvil.

—¿Aquí... voy a vivir?

—Hasta que los Sabios decidan qué hacer contigo.

El capitán señaló a Nox.

—La bestia puede quedarse.

Pero si intenta atacarnos...

Morirá.

Kael abrazó a su pequeña compañera.

—No hará daño a nadie...

Las puertas volvieron a cerrarse.

El silencio regresó.

Kael se sentó lentamente sobre la cama de piedra.

Nox apoyó la cabeza sobre sus piernas.

Por primera vez desde que salió de su aldea...

El niño comenzó a llorar.

No hizo ruido.

Solo dejó que las lágrimas cayeran.

—Extraño mi casa...

Extraño a mamá...

A papá...

Y a Aether...

Nox levantó la cabeza y frotó suavemente su hocico contra la mano de Kael.

El niño sonrió entre lágrimas.

—Al menos...

Te tengo a ti.

Esa misma noche...

En una sala mucho más arriba de la prisión...

Cinco ancianos observaban un enorme cristal.

Dentro del cristal aparecía la imagen de Kael, sentado en silencio.

Uno de ellos habló.

—No parece peligroso.

Otro respondió.

—Eso dijeron los registros antiguos.

El tercero golpeó la mesa.

—¡Los registros fueron destruidos hace siglos!

¡No sabemos qué es!

Entonces el más anciano abrió lentamente un viejo pergamino.

Estaba tan deteriorado que apenas podía leerse.

Solo una frase seguía intacta.

"Cuando la oscuridad vuelva a despertar... la muerte caminará con forma humana."

Toda la sala quedó en silencio.

Mientras tanto...

Kael intentaba dormir.

Pero no podía.

Algo extraño recorría su cuerpo.

Sentía frío.

Mucho frío.

Miró sus manos.

Una pequeña sombra apareció entre sus dedos.

Era diminuta.

Como una llama negra.

No quemaba.

No iluminaba.

Simplemente...

Existía.

Kael la observó sorprendido.

—¿Qué eres...?

La sombra comenzó a moverse lentamente.

Parecía responder a su voz.

Nox levantó la cabeza.

Miró fijamente aquella pequeña oscuridad.

Pero, en lugar de asustarse...

Movió la cola.

Como si la reconociera.

Kael acercó lentamente un dedo.

En cuanto la tocó...

Una extraña sensación recorrió todo su cuerpo.

Durante un instante...

Escuchó un susurro.

Una voz lejana.

Antigua.

Tan antigua que parecía provenir del inicio del mundo.

No logró entender las palabras.

Solo una.

Una única palabra.

"...Fundador..."

La llama negra desapareció de inmediato.

Kael se levantó sobresaltado.

Miró a todos lados.

La celda seguía vacía.

El silencio era absoluto.

—¿Lo imaginé...?

Nox caminó hasta él.

Apoyó la cabeza sobre su pierna.

Como si quisiera decirle que no estaba loco.

Muy lejos de allí...

En lo más profundo de una biblioteca prohibida...

Un libro cerrado desde hacía miles de años...

Se abrió solo.



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En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 12.07.2026

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