El fundador

Capítulo 10 : El Primer Paso

Habían pasado dos meses desde la llegada de Kael al Gran Imperio.

El niño ya conocía los pasillos de la prisión.

Las miradas de desprecio.

El sonido de las cadenas.

Y el frío constante de su celda.

Lo único que seguía cambiando...

Era él.

Aquella mañana...

Un guardia abrió la puerta de golpe.

—Levántate.

Kael obedeció.

—Hoy comenzarás un nuevo examen.

Lo llevaron a una enorme sala circular.

Esta vez no había cristales.

Ni pergaminos.

Solo pilares de piedra cubiertos de runas.

En el centro esperaba uno de los Altos Sabios.

—Kael.

Queremos comprobar una teoría.

—¿Cuál?

—Si tu poder responde a tu voluntad...

O a tus emociones.

Kael no entendía.

El Sabio colocó una pequeña esfera de cristal frente a él.

—Intenta moverla.

Kael extendió la mano.

No pasó nada.

Lo intentó otra vez.

Nada.

Uno de los investigadores escribió en su cuaderno.

—No responde a órdenes conscientes.

Entonces...

Entró un soldado.

Era el mismo que semanas atrás había amenazado a Nox.

Miró a Kael con una sonrisa burlona.

—¿Así que este es el gran monstruo?

Se acercó a Nox.

La pequeña criatura retrocedió.

El soldado la empujó con la punta de la bota.

—Ni siquiera esa cosa sirve para algo.

Kael sintió un nudo en el pecho.

—Déjala.

El soldado volvió a empujarla.

—¿Y si no quiero?

Nox soltó un pequeño quejido.

Kael dio un paso al frente.

—¡Basta!

Durante un segundo...

Todo quedó inmóvil.

La esfera de cristal explotó en mil pedazos.

Las runas comenzaron a brillar.

Una sombra recorrió el suelo como una ola.

Todos retrocedieron.

El soldado cayó de espaldas.

Su espada salió despedida varios metros.

Kael respiraba con fuerza.

No había levantado un solo dedo.

El silencio era absoluto.

El Sabio observó el registro mágico.

Y habló en voz baja.

—Ya lo entiendo...

Otro investigador preguntó:

—¿Qué ocurre?

El anciano respondió sin apartar la vista de Kael.

—Su poder...

No nace de la ira.

Nace del deseo de proteger.

Toda la sala quedó en silencio.

Kael corrió hasta Nox.

La abrazó.

—¿Estás bien?

La pequeña criatura lamió su mano.

Como si quisiera tranquilizarlo.

Aquella noche...

Orion volvió a visitarlo.

Escuchó todo lo ocurrido.

Sonrió con tristeza.

—Entonces...

Tu poder respondió cuando quisiste proteger a alguien.

Kael asintió.

—No quería lastimar al guardia.

Solo quería que dejara a Nox en paz.

Orion apoyó una mano sobre su hombro.

—Nunca olvides eso.

Kael levantó la vista.

—¿Qué cosa?

—El día que uses ese poder solo para destruir...

Será el día en que empieces a perderte a ti mismo.

Kael guardó esas palabras en su corazón.

No sabía que algún día...

Le costaría recordarlas.

Muy lejos de allí...

En una sala oculta bajo el Palacio Imperial...

Un hombre observaba un enorme mapa de Duskaria.

Sobre la mesa había decenas de documentos.

Todos tenían el mismo nombre escrito.

Kael.

El hombre tomó una pluma.

Y escribió una única orden.

"Incrementen las pruebas. Necesitamos conocer el límite de su poder."

Apagó la vela.

Y sonrió.

No veía a Kael como un niño.

Lo veía como un arma.



#1517 en Fantasía
#294 en Magia

En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 01.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.