El fundador

Capítulo 14 : Un Lugar Llamado Hogar

El invierno continuaba cubriendo el Imperio con un manto blanco.

Kael observaba la nieve caer a través de la pequeña ventana de su celda.

Nunca había visto nevar durante tanto tiempo.

Extendió lentamente la mano.

Un pequeño copo entró por la abertura.

Se derritió sobre su dedo.

—Qué bonito...

Susurró.

Como cada tarde...

Orion llegó con una pila de libros.

Pero esta vez...

Traía algo más.

Una pequeña caja de madera.

La dejó sobre la mesa.

—¿Qué es?

Preguntó Kael.

—Ábrela.

Dentro había un tablero de ajedrez.

Las piezas estaban hechas a mano.

Algunas incluso tenían pequeñas grietas.

Kael levantó una de ellas.

—¿Es antiguo?

Orion sonrió.

—Muchísimo.

Era de mi padre.

Después fue mío.

Y ahora...

Quiero enseñarte a jugar.

Las horas pasaron entre risas.

Kael perdía una partida tras otra.

—¡No puede ser!

Orion soltó una carcajada.

—Piensa antes de mover.

No siempre gana el más fuerte.

Gana quien entiende mejor a su rival.

Kael frunció el ceño.

—Algún día le ganaré.

—Eso espero.

Porque significará que aprendiste.

Al caer la noche...

Kael guardó las piezas cuidadosamente.

Las colocó exactamente como Orion le había enseñado.

Después levantó la vista.

—Gracias...

El anciano sonrió.

—No tienes que agradecerme.

Kael permaneció en silencio.

Lo observó durante unos segundos.

Pensó en su padre.

Pensó en todo lo que había perdido.

Y, sin pensarlo demasiado...

Dijo en voz baja.

—Gracias...

Abuelo.

...

El tiempo pareció detenerse.

Orion dejó lentamente una pieza sobre el tablero.

Sus manos comenzaron a temblar.

No dijo nada durante varios segundos.

Después...

Sonrió.

Pero esta vez...

Con los ojos completamente llenos de lágrimas.

—Hace muchos años...

Creí que jamás escucharía esa palabra.

Kael sintió que se había equivocado.

—Yo...

Lo siento...

No quise...

Orion negó con la cabeza.

Y, con una ternura que hacía años no mostraba, puso una mano sobre el cabello del niño.

—No.

Gracias...

Nieto.

Kael no pudo contener la sonrisa.

Por primera vez desde que llegó al Imperio...

Sintió que estaba en casa.

Aunque fuera por un instante.

Desde el pasillo...

Un joven guardia observaba la escena en silencio.

No dijo una palabra.

Pero en su rostro apareció una duda.

"¿De verdad este niño es el monstruo del que todos hablan?"

Muy lejos de allí...

Aether terminaba un entrenamiento.

Su maestro sonrió.

—Dentro de poco conocerás a los Altos Caballeros.

Aether asintió.

Pero su mente estaba en otro lugar.

"Kael..."

"Prometí que volveríamos a vernos."

Esa noche...

Antes de dormir...

Kael acomodó cuidadosamente el tablero de ajedrez junto a su cama.

Nox se recostó a su lado.

Orion apagó la lámpara.

Antes de salir...

Miró al niño una última vez.

Y pensó:

"Si algún día intentan hacerle daño..."

"Haré todo lo posible por proteger a mi nieto."

No sabía...

Que esas palabras terminarían convirtiéndose en una promesa.



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En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 01.08.2026

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