El fundador

Capítulo 16 : El Juicio del Bibliotecario

Las campanas del Gran Imperio sonaron antes del amanecer.

No anunciaban una celebración.

Anunciaban un juicio.

Kael despertó sobresaltado.

Había escuchado rumores entre los guardias.

Un viejo bibliotecario sería juzgado por traición.

Su corazón comenzó a latir con fuerza.

No.

No podía ser...

La puerta de la celda se abrió.

Dos soldados entraron.

—Levántate.

Kael obedeció.

—¿A dónde me llevan?

—El Consejo quiere que presencies el juicio.

Kael sintió un escalofrío.

El enorme salón del Consejo estaba lleno.

Altos Caballeros.

Sabios.

Nobles.

Todos observaban el centro de la sala.

Allí...

Arrodillado y con las manos encadenadas...

Estaba Orion.

Su rostro mostraba algunos golpes.

Pero mantenía la cabeza en alto.

Kael sintió un nudo en la garganta.

—¡Abuelo!

Intentó correr hacia él.

Los soldados lo sujetaron.

Orion levantó la vista.

Al verlo...

Sonrió.

Como siempre.

El líder del Consejo habló.

—Orion...

Se te acusa de acceder a documentos prohibidos.

Compartir conocimiento restringido.

Y establecer un vínculo emocional con el Sujeto Kael.

¿Cómo te declaras?

Orion respondió sin bajar la mirada.

—Culpable...

De tratar a un niño como un niño.

Un murmullo recorrió la sala.

Uno de los Sabios golpeó la mesa.

—¡Ese niño es una amenaza!

Orion respondió con calma.

—No.

La amenaza...

Es el miedo con el que ustedes lo están criando.

Kael comenzó a forcejear.

—¡Déjenme hablar!

Los soldados lo sujetaron con más fuerza.

Lady Seraphine observó la escena.

Su expresión era de tristeza.

El líder del Consejo continuó.

—Orion.

¿Le revelaste al sujeto información prohibida?

El anciano guardó silencio.

No iba a traicionar a Kael.

—Responderé por mí.

No por mi nieto.

Aquella palabra...

"Hijo."

No.

"Nieto."

Retumbó en el salón.

Kael sintió que las lágrimas comenzaban a caer.

Por primera vez...

Kael gritó.

No con rabia.

Con desesperación.

—¡ÉL NO HIZO NADA!

Todo el salón quedó en silencio.

—¡Fue mi culpa!

—¡Yo le hacía preguntas!

—¡Yo quería aprender!

—¡No lo castiguen!

Las lágrimas caían una tras otra.

—¡Por favor...!

Lady Seraphine dio un paso adelante.

—El niño tiene razón.

Orion no representa un peligro.

Propongo que sea destituido de su cargo y enviado al exilio.

El salón comenzó a debatir.

Por un instante...

Parecía que existía esperanza.

Pero entonces...

El líder del Consejo levantó la mano.

Todos callaron.

—El Consejo ya ha tomado una decisión.

Kael sintió que el corazón se detenía.

—Orion será encerrado hasta que concluya la investigación.

Mientras tanto...

Queda prohibido todo contacto entre él y el Sujeto Kael.

Los soldados comenzaron a llevárselo.

Kael gritó.

—¡¡ABUELO!!

Orion se volvió una última vez.

Sonrió.

Y dijo con voz tranquila:

—No dejes que el odio decida por ti...

Nieto.

Después...

La puerta se cerró.

Kael cayó de rodillas.

Nox se acercó enseguida.

Apoyó su cabeza contra él.

El niño lloró en silencio.

No entendía por qué el único hombre que lo había tratado con cariño...

También le estaba siendo arrebatado.

Muy arriba...

En la oficina del líder del Consejo.

Un capitán preguntó:

—¿Qué haremos con el bibliotecario?

El anciano miró por la ventana.

—Esperaremos.

—¿Esperaremos qué?

Su respuesta fue fría.

—A que hable.

Y si no habla...

Ya decidiremos cuál será su destino.



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En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 01.08.2026

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