El fundador

Capítulo 17: La Llave de Plata

Tres días.

Tres largos días.

Kael no había vuelto a ver a Orion.

La celda se sentía más fría.

Más vacía.

Incluso Nox permanecía en silencio.

Kael apenas probaba la comida.

Pasaba las horas mirando la puerta.

Esperando escuchar aquella voz.

"Buenos días, nieto."

Pero nunca llegaba.

Aquella noche...

La lluvia golpeaba con fuerza los muros del Imperio.

Un joven guardia se acercó a la celda.

Era el mismo que semanas atrás había visto a Kael jugar ajedrez con Orion.

Miró hacia ambos lados para asegurarse de que nadie lo observaba.

Después habló en voz baja.

—Kael...

El niño levantó la cabeza.

—¿Sí?

El guardia sacó algo de su bolsillo.

Era una pequeña llave de plata.

Kael la reconoció al instante.

Era la llave que Orion usaba para abrir la biblioteca prohibida.

—¿Dónde... dónde la encontró?

El guardia tragó saliva.

—Orion me pidió que te la entregara... si algo llegaba a pasarle.

Kael tomó la llave con cuidado.

Sintió que le temblaban las manos.

—¿Él... está bien?

El guardia bajó la mirada.

—No me dejan verlo.

Pero...

Sigue vivo.

Kael cerró la mano con fuerza alrededor de la llave.

Era el único recuerdo que Orion podía enviarle.

Más tarde esa noche...

Mientras todos dormían...

Kael observó el brazalete de contención.

Recordó algo que Orion le había enseñado jugando ajedrez.

"Cuando una puerta está cerrada... busca otra entrada."

Miró la cerradura de su celda.

Luego la llave.

Y tuvo una idea.

Con mucho cuidado...

Introdujo la llave.

No encajó.

Era una cerradura distinta.

Kael suspiró.

Había esperado demasiado.

En ese momento...

Escuchó una voz.

Muy débil.

Muy lejana.

"Nieto..."

Kael abrió los ojos.

—¿Abuelo?

No hubo respuesta.

Solo el sonido del viento.

Mientras tanto...

En los calabozos más profundos del Imperio...

Orion permanecía sentado sobre el suelo.

Tenía las manos encadenadas.

Frente a él...

El líder del Consejo.

—Solo responde una pregunta.

Orion levantó lentamente la mirada.

—No.

—¿Qué viste en el libro ORIGEN?

Silencio.

—¿Qué relación tiene Kael con ese libro?

Silencio.

El anciano sonrió.

—Hay secretos...

Que prefiero llevarme conmigo.

El líder del Consejo respiró hondo.

—Entonces seguirás aquí.

Hasta que hables.

Se dio media vuelta.

Y abandonó la celda.

Cuando todo volvió a quedar en silencio...

Orion sacó lentamente un pequeño objeto escondido entre su ropa.

Era una pieza de ajedrez.

Un rey de madera.

Lo observó con una sonrisa.

—Aún no estás listo...

Nieto.

Pero algún día...

Entenderás por qué luché tanto para protegerte.

A la mañana siguiente...

Lady Seraphine visitó a Kael.

Era la primera vez que hablaban a solas desde que llegó al Imperio.

Ella se arrodilló para quedar a su altura.

—Kael...

¿Cómo estás?

El niño tardó en responder.

—¿Puedo hacerle una pregunta?

—Claro.

—¿Por qué todos tienen tanto miedo de mí?

Seraphine sintió un nudo en el pecho.

No sabía cómo responder.

Finalmente dijo:

—Porque a veces...

Las personas temen aquello que no comprenden.

Kael bajó la mirada.

—Entonces...

¿Si me conocieran...

Dejarían de odiarme?

Seraphine guardó silencio.

Porque no estaba segura de que la respuesta fuera sí.

Esa noche...

Kael escondió la llave de plata debajo de su cama.

No sabía para qué serviría.

Pero estaba seguro de algo.

Orion no se la había dejado por casualidad.

Era un mensaje.

Una promesa.

O quizá...

El inicio de algo mucho más grande.



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En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 01.08.2026

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