El fundador

Capítulo 19 : La Promesa Bajo las Estrellas

Aquella noche...

Por primera vez en meses...

Los guardias permitieron que Kael saliera unos minutos al patio interior de la prisión.

Era un pequeño jardín rodeado de altos muros.

No podía escapar.

Pero podía ver el cielo.

Kael levantó lentamente la cabeza.

Las estrellas brillaban como nunca.

Nox corría entre la hierba húmeda.

El niño sonrió.

—Hace mucho que no veía esto...

Unos pasos se escucharon detrás de él.

Era Lady Seraphine.

Llevaba una capa blanca para protegerse del frío.

—Bonita noche, ¿verdad?

Kael asintió.

—Sí...

¿Cree que mis padres también estarán viendo estas estrellas?

Seraphine sintió un nudo en la garganta.

—Quiero creer que sí.

Permanecieron unos minutos en silencio.

Kael rompió el silencio.

—¿Sabe qué es lo que más extraño?

—¿Qué cosa?

—Que antes...

La gente sonreía cuando me veía.

Ahora...

Todos bajan la cabeza o me miran con miedo.

Seraphine no encontró palabras.

Porque el niño tenía razón.

En otra parte del Imperio...

Aether entrenaba solo.

Cada golpe de espada era más fuerte que el anterior.

De repente...

Se detuvo.

Llevó una mano al pecho.

Sintió un dolor extraño.

Como si alguien muy importante estuviera sufriendo.

Miró hacia el horizonte.

—Resiste...

Kael.

Voy a encontrarte.

Más tarde...

Cuando Kael volvió a su celda...

Encontró una pequeña nota escondida debajo del tablero de ajedrez.

No tenía firma.

Solo una frase.

"Confía en la llave."

Kael abrió mucho los ojos.

Nadie podía haber entrado allí...

Excepto alguien que conociera los pasadizos secretos del Imperio.

A la mañana siguiente...

Dos consejeros discutían en voz baja.

—El bibliotecario sigue negándose a hablar.

—Entonces ya no nos sirve.

—¿Y el niño?

El anciano observó un informe.

—Todavía conserva esperanza.

—¿Y eso es un problema?

El hombre sonrió con frialdad.

—Sí.

Porque un corazón lleno de esperanza...

Nunca liberará todo su poder.

En una celda oscura...

Orion permanecía de rodillas.

Tenía el rostro cansado.

Pero cuando un guardia pasó frente a él...

El anciano sonrió.

Muy despacio.

Como si supiera algo que los demás ignoraban.

Esa misma noche...

Kael volvió a soñar.

No había tronos.

No había sombras.

Solo una inmensa llanura cubierta de ceniza.

A lo lejos...

Un niño caminaba solo.

Vestía exactamente igual que Kael.

Cuando se acercó...

Le sonrió.

—¿Quién eres?

El otro niño respondió con tranquilidad.

—Soy el Kael que aún cree en las personas.

El verdadero Kael quedó confundido.

—¿Qué significa eso?

El niño miró hacia el cielo.

—Que todavía puedes elegir.

El viento comenzó a soplar.

La figura empezó a desvanecerse.

Antes de desaparecer por completo, dijo:

"No dejes que el dolor decida quién eres."

Kael despertó sobresaltado.

Tenía lágrimas en los ojos.

No sabía por qué.

Pero sentía que aquel sueño era una despedida.



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En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 01.08.2026

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