El fundador

Capítulo 20 :La Primera Grieta

El amanecer llegó envuelto en una densa niebla.

Kael llevaba horas despierto.

No había podido dormir.

Las palabras de su sueño seguían resonando en su mente.

"Todavía puedes elegir..."

Miró el tablero de ajedrez.

Tomó el rey de madera que Orion le había regalado.

Lo sostuvo entre sus manos.

—Voy a sacarte de aquí, abuelo...

Lo prometo.

Esa mañana...

Lady Seraphine regresó.

Pero algo era diferente.

Su sonrisa había desaparecido.

Parecía preocupada.

Muy preocupada.

Kael se acercó.

—¿Qué pasa?

Ella dudó unos segundos.

Quería decirle la verdad.

Pero no podía.

—Nada...

Solo cuídate mucho.

Antes de marcharse...

Acarició la cabeza de Nox.

Como si se estuviera despidiendo.

En el ala más profunda del Imperio...

Los miembros del Consejo continuaban discutiendo.

Uno de ellos habló con frialdad.

—El niño sigue teniendo esperanza.

Otro respondió.

—Mientras exista Orion...

Siempre la tendrá.

Un largo silencio llenó la sala.

Entonces...

El líder del Consejo pronunció unas palabras que helaron el ambiente.

—Ha llegado el momento de separar definitivamente sus caminos.

Lady Seraphine dio un paso adelante.

—No...

Por favor.

Todavía hay otra forma.

El anciano negó lentamente con la cabeza.

—No podemos permitir que una sola persona influya más que todo el Consejo.

Muy lejos de allí...

Orion permanecía encerrado.

Su cuerpo estaba cansado.

Pero su espíritu seguía firme.

Sacó lentamente otra pieza de ajedrez de entre su ropa.

Un caballo de madera.

Sonrió.

—Parece que aún queda una partida...

Nieto.

Esa misma tarde...

Un joven guardia entró corriendo hasta la celda de Kael.

Era el mismo que le había entregado la llave.

Respiraba agitado.

—Kael...

Escúchame bien.

No tengo mucho tiempo.

El niño se levantó de inmediato.

—¿Qué pasó?

El guardia miró hacia el pasillo.

—El Consejo tomó una decisión.

Van a trasladar a Orion.

Esta noche.

Kael sintió que el corazón dejaba de latir.

—¿A dónde?

El guardia negó con la cabeza.

—Nadie lo sabe.

Y eso es lo que me preocupa.

Kael apretó los puños.

—Tengo que verlo.

—Es imposible.

Toda la prisión está vigilada.

El guardia respiró hondo.

Luego sacó un pequeño mapa doblado.

—...A menos que uses esto.

Kael abrió el mapa.

Mostraba antiguos túneles de mantenimiento.

Pasadizos olvidados.

Uno de ellos conducía cerca de las celdas de máxima seguridad.

—¿Por qué me ayudas?

El guardia sonrió con nerviosismo.

—Porque ya no veo un monstruo.

Solo veo a un niño intentando salvar a su abuelo.

Cuando el guardia se marchó...

Kael escondió el mapa junto a la llave de plata.

Miró a Nox.

—Esta noche...

Vamos a buscarlo.

Nox se puso de pie.

Como si hubiera entendido cada palabra.

En otra parte del Imperio...

Aether observaba un antiguo mural.

Representaba a dos figuras luchando.

Una envuelta en luz.

La otra...

Cubierta por una inmensa oscuridad.

Su maestro apareció detrás de él.

—¿Qué ves?

Aether respondió sin apartar la mirada.

—Dos enemigos.

El maestro negó lentamente.

—No.

Veo a dos personas...

Que alguna vez caminaron juntas.

Aether sintió un extraño escalofrío.

No sabía por qué.

Pero aquella imagen le recordó a Kael.



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En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 01.08.2026

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