En lo más alto del Gran Imperio...
Aether atravesó las enormes puertas del Salón del Consejo.
Era la primera vez que era convocado por los Altos Mandos.
Al entrar, notó un ambiente extraño.
Nadie sonreía.
Nadie hablaba.
El líder del Consejo rompió el silencio.
—Aether...
Sabemos cuánto apreciabas a Kael.
El joven sonrió.
—Lo sigo apreciando.
Es mi hermano.
Varios consejeros intercambiaron miradas.
Uno de ellos colocó un pergamino sobre la mesa.
—Entonces debes conocer la verdad.
El pergamino mostraba imágenes manipuladas.
Kael rodeado de oscuridad.
Soldados muertos.
Edificios destruidos.
Eran visiones del futuro... presentadas como si ya hubieran ocurrido.
—El niño que conociste ya no existe.
Aether sintió un vacío en el pecho.
—Eso... no puede ser cierto.
Lady Seraphine intentó intervenir.
—¡No le mientan!
Pero dos guardias la detuvieron.
El Consejo había tomado una decisión.
Necesitaban que el héroe creyera que el monstruo ya había nacido.