La lluvia caía sobre las murallas del Gran Imperio.
Era la noche perfecta.
Las nubes ocultaban la luna.
Ragnar observó a Kael.
—Una vez crucemos esas murallas...
No habrá vuelta atrás.
Kael asintió.
—Nunca la hubo.
Cinco exiliados avanzaron por antiguos túneles olvidados.
Nox caminaba al frente.
Su olfato encontraba el camino.
Cada paso los acercaba a Orion.
Y también...
A su destino.
Mientras tanto...
Orion permanecía sentado en su celda.
Sonreía.
Como si supiera que alguien venía.
Muy lejos...
Aether caminaba por los pasillos del palacio.
Había decidido desobedecer al Consejo.
Necesitaba descubrir la verdad.