Las montañas seguían temblando.
Los árboles se inclinaban.
Los animales huían aterrados.
Kael caminaba en silencio.
Cada paso dejaba pequeñas grietas en el suelo.
La oscuridad ya no escapaba de él.
Ahora...
Lo seguía como una sombra obediente.
Nox caminaba a su lado.
De vez en cuando levantaba la mirada hacia Kael.
Como esperando escuchar su voz.
Pero él no decía nada.
Después de varias horas...
Llegaron a la cima de una colina.
Desde allí podía verse el Gran Imperio.
Kael permaneció observándolo.
Sin odio.
Sin ira.
Solo observándolo.
Entonces habló.
—Algún día...
Todo eso desaparecerá.
Muy lejos...
En el Consejo...
Un sabio cayó de rodillas.
—Ha despertado...
No hay duda...
El Fundador existe.
El líder del Consejo golpeó la mesa.
—¡No!
¡Eso es imposible!
Caelum permanecía en silencio.
Recordó las palabras de Orion.
"Todavía están a tiempo..."
Y por primera vez...
Comenzó a preguntarse si habían cometido un error.