La lluvia no cesaba.
Kael caminaba por un bosque cubierto de niebla.
Nox avanzaba unos metros detrás de él.
Su respiración era cada vez más pesada.
Cada cierto tiempo...
Tosía.
Una pequeña gota de sangre cayó sobre las hojas.
Kael la vio.
Se quedó inmóvil.
—...
Se arrodilló lentamente.
Tomó la cabeza de Nox entre sus manos.
—No...
No me hagas esto...
Nox movió la cola.
Como si quisiera tranquilizarlo.
Dentro de la oscuridad...
La antigua voz volvió a aparecer.
"Todo poder tiene un precio."
Kael respondió con frialdad.
—Dímelo.
"El Fundador no fue creado para vivir acompañado."
El silencio inundó el bosque.
"Mientras tu poder siga creciendo..."
"...todo aquello que ames desaparecerá."
Kael apretó los dientes.
—Entonces disminuiré mi poder.
La voz respondió de inmediato.
"Ya es demasiado tarde."
Aquella noche...
Kael permaneció despierto.
Por primera vez desde la muerte de Orion...
Tenía miedo.
No por él.
Por Nox.