Esa noche...
Kael encendió una pequeña fogata.
Nox descansaba junto a él.
El niño del pueblo apareció entre los árboles.
Llevaba de la mano a su hermana.
Se acercó lentamente.
—Gracias...
Kael levantó la vista.
No respondió.
El pequeño hizo una reverencia.
—Mi nombre es Eryn.
Ella es mi hermana Lia.
No tenemos hogar.
No tenemos familia.
Solo nos tenemos el uno al otro.
Kael permaneció en silencio.
—¿Podemos viajar contigo?
Kael bajó la mirada.
Recordó las palabras de Orion.
"Nunca dejes solo a quien lo ha perdido todo."
Después recordó la voz de la oscuridad.
"La soledad será tu destino."
Miró a Nox.
Luego a los dos niños.
Finalmente respondió.
—Pueden caminar conmigo.
Pero no prometo poder protegerlos.
Eryn sonrió.
—No necesitamos un héroe.
Solo alguien que no nos abandone.
Desde ese día...
Ya no caminaban dos.
Ahora eran cuatro.