El grupo avanzó durante varios días.
Nox seguía debilitándose.
Cada mañana tardaba más en ponerse de pie.
Kael comenzó a cargarla cuando ya no podía caminar largas distancias.
Eryn observaba en silencio.
—La quieres mucho...
Kael acarició el pelaje de Nox.
—Ella estuvo conmigo cuando nadie más lo hizo.
Llegaron a un lago cristalino.
Era un lugar tranquilo.
Sin guerra.
Sin soldados.
Sin miedo.
Kael dejó a Nox junto al agua.
Ella bebió lentamente.
Después levantó la mirada hacia él.
Movió la cola.
Como cuando era una cachorra.
Aquella noche...
Kael no durmió.
Se quedó sentado junto a Nox.
Mirando las estrellas.
En voz baja dijo:
—No te vayas...
Todavía no.
Por favor.
Nox apoyó una pata sobre la mano de Kael.
Como si quisiera decirle...
"Estoy aquí."
A varios kilómetros de distancia...
Un grupo de cazadores observaba el lago desde un risco.
El líder sonrió.
—Encontramos al Fundador.
Preparad los arcos.
Muy lejos...
Caelum recibió la misma información.
Al leer el informe...
Salió inmediatamente del Imperio.
Murmuró para sí:
—No llegarán antes que yo.
El viento comenzó a soplar con fuerza.
Las aguas del lago se agitaron.
Y Kael abrió lentamente los ojos.
Había sentido una presencia.
Alzó la vista hacia la colina.
Las sombras de varios arqueros empezaban a aparecer.
La tranquilidad había terminado.