El fundador

Capítulo 47 : La Flecha del Cobarde

El amanecer apenas comenzaba.

La neblina cubría el lago.

Kael permanecía sentado junto a Nox.

Eryn y Lia aún dormían.

Todo parecía tranquilo.

Demasiado tranquilo.

En la cima de la colina...

Doce cazadores tensaban sus arcos.

El líder levantó la mano.

—Esperen...

Quiero la recompensa completa.

Apunten al Fundador.

Kael sintió un escalofrío.

Giró lentamente la cabeza.

Demasiado tarde.

—¡Ahora!

¡FSSSHHHH!

Doce flechas descendieron al mismo tiempo.

Kael reaccionó por instinto.

La oscuridad comenzó a extenderse.

Pero una flecha...

Ya estaba demasiado cerca.

Entonces...

Nox saltó.

Se colocó delante de Kael.

¡THUD!

La flecha atravesó su costado.

El tiempo pareció detenerse.

—...¿Nox?

Ella cayó al suelo.

Respirando con dificultad.

La sangre comenzó a teñir la hierba.

Los cazadores sonrieron.

—¡Otra vez!

Volvieron a tensar los arcos.

Pero antes de disparar...

El cielo se oscureció.

No por las nubes.

Por la oscuridad.

Toda la montaña quedó envuelta en un manto negro.

Los hombres comenzaron a temblar.

Una voz serena rompió el silencio.

—Se acabó.

Era Kael.

No gritaba.

No lloraba.

Solo caminaba hacia ellos.

Los cazadores intentaron huir.

Pero sus piernas dejaron de responder.

Sentían una presión imposible.

Como si el mundo entero hubiera caído sobre sus hombros.

Kael levantó lentamente una mano.

Las sombras rodearon los arcos.

Los hicieron polvo.

No mató a ninguno.

Solo dijo:

—Váyanse.

Y recuerden...

La próxima vez...

No fallaré yo.

Nadie discutió.

Todos escaparon aterrados.

Kael regresó junto a Nox.

La tomó entre sus brazos.

La herida era profunda.

Demasiado profunda.



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En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 01.08.2026

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