El fundador

Capítulo 48: Hasta el Último Latido

Kael caminó durante horas.

Con Nox entre sus brazos.

Buscando ayuda.

Buscando una cura.

Buscando cualquier esperanza.

Encontró a un viejo sanador.

El anciano observó la herida.

Permaneció en silencio.

Después bajó la cabeza.

—Lo siento.

Ya no puedo hacer nada.

Kael permaneció inmóvil.

—No.

Tiene que existir una forma.

—No la hay.

Kael extendió una mano.

La oscuridad apareció.

—Puedo dar mi vida.

Mi poder.

Lo que quiera.

Solo sálvela.

El anciano negó lentamente.

—Hay heridas...

Que ni siquiera la muerte puede deshacer.

Kael salió del lugar.

No dijo una palabra.

Solo caminó.

Hasta regresar al lago.

Donde todo había comenzado.

Nox respiraba cada vez más despacio.

Kael acariciaba su cabeza.

Recordó cuando era una cachorra.

Cuando perseguía mariposas.

Cuando dormía junto a Orion.

Cuando lo hacía reír.

Por primera vez...

El Fundador comenzó a llorar.

No como un rey.

No como un monstruo.

Como el niño que todavía existía en el fondo de su corazón.

—No...

No me dejes solo otra vez...

Nox levantó lentamente la cabeza.

Le lamió la mano una última vez.

Movió la cola.

Muy despacio.

Y cerró los ojos.

El viento dejó de soplar.

Todo quedó completamente en silencio.



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En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 01.08.2026

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