En un lugar olvidado por el tiempo...
Existía un templo subterráneo.
Diez enormes puertas rodeaban una sala circular.
Cada una estaba cubierta por cadenas negras.
Durante miles de años...
Nadie había logrado abrirlas.
Pero esa noche...
La primera cadena cayó al suelo.
CLANG.
Un anciano abrió lentamente los ojos.
Su cabello era completamente blanco.
Su cuerpo estaba cubierto de antiguas cicatrices.
Llevaba siglos esperando.
Sonrió.
—Al fin...
Has despertado.
Fundador.
En otra región del continente...
Una joven de ojos dorados sintió un extraño llamado.
En un reino esclavista...
Un guerrero encadenado dejó de luchar.
En una prisión flotante...
Un asesino levantó lentamente la cabeza.
Sin conocerse...
Los diez comenzaron a escuchar la misma voz.
"Encuéntrenlo."
"Porque el mundo volverá a temblar."
Mientras tanto...
Kael contemplaba el amanecer junto a Eryn y Lia.
No sabía que el destino ya había comenzado a mover sus piezas.
Y que aquellos que cambiarían la historia...
Ya caminaban hacia él.
Muy lejos...
En el Palacio Imperial...
El Consejo recibió un informe urgente.
El líder lo leyó.
Su rostro perdió el color.
—No...
Uno de los consejeros preguntó:
—¿Qué ocurre?
El anciano levantó lentamente la vista.
Por primera vez...
Había miedo en sus ojos.
—Los Diez Sellos...
Están despertando.