El fundador

Capítulo 53: El Hombre Encadenado

En el extremo oriental de Duskaria...

Existía una fortaleza conocida como Bastión de Khar.

Nadie entraba allí por voluntad propia.

Era una prisión para esclavos.

Miles de hombres, mujeres y niños trabajaban hasta caer muertos.

Entre todos ellos...

Había uno que nunca bajaba la cabeza.

Su nombre era Darius.

Un hombre enorme.

Cabello negro.

Ojos grises.

Todo su cuerpo estaba cubierto de cicatrices y pesadas cadenas.

Los guardias lo llamaban...

"La Bestia Encadenada."

—¡Levántate!

Un guardia golpeó su espalda con un látigo.

Darius no respondió.

Siguió cargando enormes bloques de piedra.

No porque obedeciera.

Sino porque protegía a los esclavos más débiles.

Esa noche...

Una extraña oscuridad cubrió la prisión.

Los esclavos levantaron la vista.

No era una tormenta.

Era una presencia.

Kael apareció frente a las enormes puertas del Bastión.

No llevaba espada.

No llevaba armadura.

Solo su capa negra.

Eryn y Lia permanecían unos pasos detrás.

Los guardias comenzaron a reír.

—¿Solo uno?

Kael habló con calma.

—Vengo por una persona.

—¿Y quién eres tú para pedir algo?

Kael levantó lentamente la mirada.

El aire se volvió insoportable.

Los guardias cayeron de rodillas.

No podían respirar.

No podían levantar la cabeza.

—Soy alguien...

...que ya no permite cadenas.



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En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 01.08.2026

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