En las profundidades del continente...
La tercera puerta de los Diez Sellos se abrió lentamente.
BOOOM...
Una enorme lanza negra cayó al suelo.
Un hombre alto salió caminando.
Cabello plateado.
Ojos completamente negros.
Su armadura estaba cubierta por grietas.
Había permanecido sellado durante siglos.
Miró el cielo.
Y sonrió.
—Así que...
El Fundador ha despertado.
Tomó su lanza.
La clavó en el suelo.
Todo el templo comenzó a derrumbarse.
Antes de marcharse...
Solo dijo una frase.
"Ha llegado el momento de servir al Rey de la Muerte."
Mientras tanto...
En Noctaris...
Kael sintió aquella presencia.
Cerró lentamente los ojos.
La voz antigua habló.
"Otro de tus Apóstoles... ya camina hacia ti."