La batalla alcanzó su punto máximo.
Kael extendió ambas manos.
Los dos dragones de oscuridad rugieron.
El cielo se volvió completamente negro.
Los soldados imperiales comenzaron a arrodillarse.
No porque alguien se los ordenara.
Sino porque el aura del Fundador era insoportable.
Lyra intentó lanzar su ataque definitivo.
Kael levantó un dedo.
Toda la oscuridad se detuvo.
—Basta.
El silencio cayó sobre el campo.
Incluso el viento dejó de soplar.
Lyra comprendió algo.
Durante toda la pelea...
Kael no había usado todo su poder.
Kael caminó lentamente hasta ella.
—Vuelve con tu Emperador.
Y dile...
"Quien gobierna con miedo..."
"...siempre termina temiendo aquello que creó."
Lyra guardó su espada.
No respondió.
Simplemente se marchó.
Cuando desapareció...
Darius preguntó.
—¿Por qué la dejaste vivir?
Kael miró el horizonte.
—Porque el miedo...
Viaja más rápido que cualquier ejército.
En el Palacio Imperial...
Lyra cayó de rodillas frente al Emperador.
Solo dijo cuatro palabras.
—No podemos detenerlo.
Y por primera vez...
El Emperador perdió la sonrisa.