La noticia recorrió Duskaria.
"El Santo Inmortal ha muerto."
"El Fundador mató a un Elarim."
El miedo se convirtió en pánico.
En las escuelas dejaron de pronunciar el nombre de Kael.
En las iglesias comenzaron a rezar.
Los reyes reforzaron sus castillos.
Los niños preguntaban.
—¿Quién es el Fundador?
Y los ancianos respondían.
—No pronuncies ese nombre.
En el Palacio Imperial...
El Emperador rompió su copa.
Por primera vez...
Sintió miedo.
No por perder un general.
Sino porque la profecía...
Estaba cumpliéndose.
Mientras tanto...
Kael observaba el atardecer.
Selene apareció a su lado.
—¿Te pesa haberlo matado?
Kael permaneció en silencio unos segundos.
—No.
Me pesa...
Que aún falten demasiados.