La noche cubría Noctaris.
Los tres Apóstoles presentes permanecían de pie frente a Kael.
Entonces...
La voz del Fundador rompió el silencio.
—Aún faltan siete.
Azrak levantó la vista.
—¿Ellos también existen?
Kael asintió.
—No me pertenecen.
Solo...
Aún no han encontrado el camino.
En ese instante...
Diez símbolos negros aparecieron alrededor de Mors Aeterna.
Solo tres brillaban.
Los otros siete permanecían apagados.
—Es hora de despertarlos.