Kael llegó al templo.
Los Archimagos sonrieron.
—¡Maten al Fundador!
Cientos de círculos mágicos aparecieron en el cielo.
Lanzas de fuego.
Rayos.
Meteoritos.
Tormentas.
Todo cayó sobre Kael.
La explosión destruyó la montaña.
Cuando el humo desapareció...
Kael seguía de pie.
Su capa estaba rota.
Una gota de sangre caía por su brazo.
Sonrió.
—Ahora sí...
Empiezan a divertirme.
Levantó una mano.
Un enorme círculo negro apareció detrás de él.
No era oscuridad.
Era un Ritual del Fundador.
Del círculo salió una gigantesca lanza de energía negra.
No era fuego.
No era magia.
Era muerte condensada.
Los Archimagos intentaron detenerla.
Fue inútil.
El ritual fue destruido.