En Noctaris...
Miles de personas se reunieron.
Los niños corrían.
Los ancianos lloraban de felicidad.
Kael caminaba entre ellos.
Sin mirar a nadie.
Una niña se acercó.
Llevaba una corona hecha de flores.
—Señor Kael...
Gracias.
Nos salvó.
Kael permaneció inmóvil.
La niña colocó la corona sobre su cabeza.
Todos esperaban que la rechazara.
Pero...
Kael no hizo nada.
Solo siguió caminando.
Cuando estuvo lejos...
Tomó la corona.
La observó unos segundos.
Y la dejó sobre la tumba de Orion.
—Abuelo...
Todavía no terminé.
Selene lo observó desde lejos.
Y sonrió.
Era la primera vez que veía al Fundador...
Recordar a alguien con tristeza.