El fundador

Capítulo 119: El Juramento de la Muerte

La noche había caído sobre Noctaris.

Por primera vez...

Los ocho Apóstoles estaban reunidos alrededor de una enorme mesa de piedra.

Nadie hablaba.

Todos esperaban a Kael.

Lentamente...

Las puertas se abrieron.

El Fundador entró.

Su capa negra estaba manchada de sangre.

No dijo una sola palabra.

Simplemente dejó Mors Aeterna sobre la mesa.

La espada vibró.

Como si estuviera viva.

Kael recorrió con la mirada a cada uno de ellos.

Darius.

Azrak.

Ignis.

Judicar.

Ragnar.

Selene.

Eris.

Valka.

—¿Saben por qué los reuní?

Nadie respondió.

Kael continuó.

—Muchos creen que ustedes son mis soldados.

Negó lentamente.

—Se equivocan.

Ustedes...

Serán quienes levanten el mundo cuando yo ya no pueda hacerlo.

El silencio invadió la sala.

Judicar dio un paso al frente.

—¿Y si algún día usted cae?

Kael levantó la mirada.

No había miedo en sus ojos.

Solo certeza.

—Entonces...

No lloren.

No busquen venganza.

Terminen...

Lo que yo empecé.

Todos quedaron inmóviles.

Kael tomó nuevamente la espada.

La punta tocó el suelo.

Una inmensa oscuridad cubrió la sala.

Diez círculos aparecieron alrededor de Mors Aeterna.

Solo ocho brillaban.

Dos seguían vacíos.

Kael habló.

—Cuando los diez símbolos despierten...

El mundo comprenderá...

Que ya no existe un camino para regresar.

Entonces...

Uno por uno...

Los Apóstoles colocaron una mano sobre la espada.

Darius fue el primero.

—Juro proteger este sueño...

Aunque me cueste la vida.

Ignis sonrió.

—Juro que jamás volveré a permitir que otro reino arda como el mío.

Judicar cerró los ojos.

—Juro impartir justicia...

Aunque el mundo me llame criminal.

Ragnar golpeó su pecho.

—Juro que ningún enemigo llegará al Fundador mientras siga respirando.

Eris apoyó suavemente su mano.

—Juro que mis rituales protegerán a esta familia.

Azrak inclinó la cabeza.

—Juro convertirme en la sombra que elimine cualquier amenaza.

Selene dio un paso al frente.

Las lágrimas brillaban en sus ojos.

—Juro recordar al hombre que existe detrás del monstruo.

Finalmente...

Valka habló.

—Y si algún día el mundo entero se levanta contra nosotros...

Pelearemos juntos.

Hasta el último aliento.

Kael los observó.

Durante unos segundos...

Volvió a recordar a Orion.

Recordó la primera vez que alguien lo llamó...

"Nieto."

Una pequeña sonrisa apareció.

No era la sonrisa del monstruo.

Era la sonrisa de Kael.

—Gracias...

Mis amigos.

Todos quedaron sorprendidos.

Era la primera vez...

Que el Fundador los llamaba así.

En ese mismo instante...

Muy lejos, en los cielos...

Capricornio abrió lentamente los ojos.

Una expresión seria apareció en su rostro.

—Ya no son seguidores...

Ahora...

Son una familia.

Y una familia dispuesta a morir por su líder...

Es mucho más peligrosa que cualquier ejército.



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En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 01.08.2026

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