Mientras Kael enfrentaba a Virgo...
Ignis y Eris encontraron el corazón del ritual.
Era un enorme cristal suspendido en el aire.
Protegido por cientos de sacerdotes.
Ignis lanzó una lluvia de fuego.
Eris respondió con sellos antiguos.
Las explosiones iluminaron el cielo.
Los sacerdotes cayeron uno tras otro.
Finalmente...
Eris colocó su mano sobre el cristal.
—Ritual Prohibido: Ruptura del Destino.
El cristal comenzó a agrietarse.
En el campo de batalla...
El Dominio de Virgo empezó a desmoronarse.
Kael sintió que su cuerpo recuperaba la fuerza.
Sonrió.
No porque fuera a ganar.
Sino porque sus compañeros...
Habían logrado lo imposible.
Virgo abrió los ojos.
Por primera vez...
Mostró sorpresa.
—¿Tus seguidores...
...son capaces de romper un Dominio Celestial?
Kael levantó lentamente Mors Aeterna.
Y respondió con una leve sonrisa.
"Un hombre puede cambiar una batalla..."
Los ocho Apóstoles aparecieron detrás de él.
"...pero son las personas que creen en él las que cambian una era."
La oscuridad y la luz volvieron a chocar.
Y el cielo...
Se partió una vez más.