Escorpio sonrió.
—¿Ocho contra uno?
Clavó su lanza en el suelo.
—Perfecto...
Así no tendré que contenerme.
Una explosión de energía negra y púrpura cubrió el campo.
Miles de soldados fueron lanzados por los aires.
Los Apóstoles apenas lograban mantenerse de pie.
Darius dio el primer paso.
—¡¡Ahora!!
Ragnar apareció por la izquierda.
Ignis lanzó una lluvia de fuego.
Azrak desapareció entre las sombras.
Judicar creó un enorme círculo de juicio.
Eris desplegó cientos de sellos.
Valka dirigía cada movimiento.
Selene protegía los puntos ciegos.
Por primera vez...
Los ocho luchaban como uno solo.
Escorpio sonrió.
—Interesante...
Pero siguen pensando como guerreros.
Yo...
Peleo como un dios.
Con un solo movimiento de su lanza...
Rompió tres rituales.
Desvió el fuego.
Y lanzó a Ragnar contra una montaña.