Kael observó las visiones.
Los once Fundadores luchaban contra los dioses.
No eran malvados.
Protegían la libertad de todas las razas.
Entonces apareció la traición.
Los dioses prometieron paz.
Los hombres les creyeron.
Y juntos...
Asesinaron a los once Fundadores.
El mundo cambió.
Los dioses comenzaron a escribir la historia.
Borraron los nombres.
Quemaron los libros.
Destruyeron Eternum.
Hicieron creer que ellos habían creado el mundo.
Aion habló con tristeza.
—Los vencedores...
Siempre escriben la historia.
Pero nunca...
La verdad.
Kael cerró los puños.
No sentía odio.
Solo comprendía.
—Entonces...
Todo este mundo...
Nació de una mentira.
En ese instante...
Mors Aeterna emitió un resplandor.
Por primera vez...
La espada habló claramente.
—Por eso naciste.
No para vengar el pasado.
Sino para impedir...
Que la mentira gobierne para siempre.