Mordek caminaba entre miles de soldados.
No corría.
No gritaba.
Solo avanzaba.
Un general imperial lo señaló.
—¡DETÉNGANLO!
Cientos de lanzas fueron lanzadas.
Mordek levantó su enorme hacha.
No para defenderse.
La golpeó contra el suelo.
Arte Supremo: "Marcha del Último Ejército."
Del suelo surgieron miles de guerreros hechos de oscuridad.
No tenían rostro.
No tenían voz.
Solo obedecían.
La batalla explotó.
Mordek luchaba como un verdadero comandante.
Mientras tanto...
Tres generales imperiales intentaron rodearlo.
Mordek sonrió.
—La guerra...
Nunca favorece al más fuerte.
Favorece...
Al último que permanece de pie.
Con un solo golpe de su hacha...
Los tres generales cayeron derrotados.
Desde lo alto de una colina...
Capricornio observaba.
—Interesante...
Los Apóstoles ya pueden cambiar una guerra por sí solos.