Los Apóstoles sintieron la muerte de Mordek.
Ragnar rugió.
Ignis incendió el cielo.
Azrak desapareció entre las sombras.
Pero Kael levantó una mano.
Todos se detuvieron.
—No.
No peleen con ira.
Peleen...
Para que su sacrificio tenga sentido.
Los Apóstoles respiraron profundamente.
Y volvieron al combate.
Más decididos que nunca.
Mientras tanto...
Capricornio observó el cuerpo de Mordek.
—Murió como un verdadero guerrero.
Entonces...
Sintió una presencia detrás de él.
Kael.
Había llegado.
No dijo una palabra.
Solo recogió el hacha de Mordek.
La clavó en el suelo.
Y murmuró:
"Los muertos no necesitan venganza...
Necesitan que su sueño siga vivo."
Incluso Capricornio permaneció en silencio.