Kael y Aether chocaron una vez más.
¡¡BOOOOOOM!!
El cielo se partió.
Los mares retrocedieron.
Los continentes temblaron.
Los Apóstoles ya no podían seguir sus movimientos.
Ni siquiera los Semidioses.
Solo veían explosiones de luz y oscuridad apareciendo por todo el horizonte.
Aether apareció detrás de Kael.
Un corte atravesó su espalda.
La sangre cayó lentamente.
Kael sonrió.
—Bien...
Muy bien...
Giró de golpe.
Su puño impactó el estómago de Aether.
El aire desapareció de sus pulmones.
Los dos salieron disparados en direcciones opuestas.
Aether respiraba con dificultad.
Su brazo derecho estaba fracturado.
Kael tenía varias heridas profundas.
Los dos...
Sonreían.
Capricornio observó la batalla.
Y susurró...
—Ya superaron a los semidioses...
Entonces...
Aether tomó una decisión.
Miró su espada.
—Perdóname...
Maestro.
Una inmensa luz comenzó a rodear su cuerpo.
Los Portadores abrieron los ojos.
Lucien había hablado de esa técnica.
Pero jamás permitió que alguien la usara.
Porque...
Consumía la vida de quien la invocaba.
Aether levantó lentamente Lumen Caeli.
Su cabello comenzó a volverse completamente blanco.
Sus pupilas...
Desaparecieron.
Su cuerpo empezó a agrietarse.
Una voz descendió desde el cielo.
"¿Aceptas perder tu propia vida... por proteger este mundo?"
Aether respondió sin dudar.
—Sí.
La luz explotó.
Arte Prohibido de la Luz:
"SOL INFINITO."
Un segundo sol apareció sobre Duskaria.
Todos quedaron cegados.
La oscuridad retrocedió por primera vez.
Kael...
Dejó de sonreír.