El fundador

Capítulo 177 : El Rey de las Bestias Muertas

El segundo sol descendió.

Todo lo que tocaba...

Desaparecía.

Kael intentó bloquearlo.

Incluso Mors Aeterna comenzó a vibrar.

Era demasiado.

Por primera vez...

Kael fue obligado a retroceder.

Los Apóstoles quedaron paralizados.

Nunca...

Habían visto a Kael dar un paso atrás.

Aether gritó.

—¡¡ESTA ES LA LUZ QUE PROTEGERÁ A TODOS!!

El inmenso sol cayó sobre Kael.

La explosión fue tan gigantesca...

Que durante varios segundos...

El mundo entero quedó en silencio.

No había oscuridad.

Solo luz.

Los soldados comenzaron a llorar.

—Ganó...

—El Fundador murió... se murio ese tontoo

Los Semidioses respiraron aliviados.

Entonces...

Algo comenzó a caminar.

Una silueta negra.

Entre el fuego.

Entre la luz.

Entre la destrucción.

Kael.

Su cuerpo estaba completamente quemado.

Su brazo izquierdo colgaba.

La sangre caía por todo su cuerpo.

Pero...

Seguía caminando.

Y entonces...

Comenzó a reír.

No era una risa humana.

Era una risa rota.

Grave.

Vacía.

Que hizo que miles de soldados dejaran caer sus armas.

"Je... jejeje..."

La oscuridad volvió a cubrir el cielo.

Kael levantó lentamente la cabeza.

Sus ojos parecían dos abismos.

Miró a Aether...

Y sonrió.

Aquella sonrisa...

Que ya no parecía de un hombre.

"Eso estuvo... increíble..."

Aether sintió miedo.

No del poder.

Del hombre.

Kael levantó lentamente una mano hacia el cielo.

Y pronunció un nombre.

Con una voz tan profunda...

Que incluso la muerte parecía escuchar.

"...Nox."

Silencio.

Nada ocurrió.

Durante unos segundos...

Nada.

Entonces...

El suelo comenzó a romperse.

Una grieta gigantesca atravesó el continente.

De ella salió un rugido.

No era un dragón.

No era un demonio.

Era algo mucho más antiguo.

Dos enormes ojos rojos se abrieron en la oscuridad.

Una gigantesca garra salió de la grieta.

Después otra.

Y finalmente...

Emergió NOX.

Pero ya no era el pequeño compañero de Kael.

Era una colosal Bestia de la Muerte.

Su cuerpo estaba cubierto por escamas negras.

Dos cuernos gigantes nacían de su cabeza.

Sus alas ocultaban el cielo.

Su cola destruía montañas con solo moverse.

Y en su pecho...

Brillaba la misma marca negra de Kael.

Nox bajó lentamente la cabeza.

Frente a todo el mundo.

Frente a dioses.

Semidioses.

Apóstoles.

Y ejércitos.

Solo se arrodilló...

Ante Kael.

Kael colocó una mano sobre su hocico.

Y con una sonrisa completamente aterradora dijo:

"¿Lo ves, Aether...?"

Nox rugió.

El rugido apagó el segundo sol.

Kael subió sobre la cabeza de Nox.

La oscuridad envolvió al monstruo.

Y terminó con una frase que hizo temblar incluso a Capricornio.

"No eres el único capaz de romper las reglas..."

Levantó a Mors Aeterna.

Los dos dragones de oscuridad nacieron de sus manos.

Y detrás de él...

La Bestia de la Muerte abrió sus alas.

"...Ahora conocerás por qué... hasta la Muerte necesita un rey."

¡¡RRAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!!

El rugido de Nox resonó por todo Duskaria.

Y por primera vez...

Aether comprendió que el monstruo al que se enfrentaba...

Ya no era solo Kael.

Era Kael... y la propia Muerte caminando a su lado.



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En el texto hay: la oscuridad dominara

Editado: 06.08.2026

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