El Funeral

Capítulo 4

Narrador Omnisciente

El auto blanco de Beth yacía junto a la carretera tumbado, los cristales rotos, las luces titilando.

Un grupo de paramédicos luchaban con salvar el cuerpo de Beth entre toda la masa de nieve y sangre.

—Pulso débil— oyó ella mientras manos cálidas tocaban su cuello.

Soltó un suave gemido de dolor cuando al fin consiguieron sacarla.

—¿Drew? —llamó con las últimas fuerzas que le quedaban.

Las luces nublaban su visión, sólo lograba distinguir las sombras de sus rescatistas.

Fue transportada con rapidez a una camilla y llevada a la ambulancia. Sentía que la oscuridad luchaba para llevarla a sus brazos.

—La paciente presenta heridas graves, laceraciones en el cráneo, hipotermia y alucinaciones. No para de llamar a un tal Drew.

Las voces de los paramédicos se mezclaban en su cabeza mientras Beth entraba y salía de un estado de inconsciencia.

—¿Averiguaron su nombre y el contacto de emergencia? —Una voz femenina se hizo presente.

—Ningún Drew en la lista de contactos.

Las luces blancas del techo del hospital pasaban con rapidez en su visión periférica. La estaban llevando a un quirófano.

Le inyectaron anestesia liberándola de aquel dolor. Los médicos se apresuraron a trabajar.

—Ha perdido mucha sangre— dijo uno.

Voces alarmadas inundaban el lugar, pero ella ya no podía oírlas. El traqueteo del instrumental quirúrgico, ni los gritos de su madre al llegar a la recepción eran ya de su interés.

Horas más tarde sometida a un coma inducido, permitieron pasar a la familia.

—¿Conocen a algún Drew? —inquirió una de las enfermeras —Los paramédicos informaron que lo llamaba repetidamente durante su traslado al hospital.

La madre de Beth frunció el ceño con confusión.

—No, no conocemos a nadie con ese nombre.




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