El funeral de mi razón

Capitulo I : El inicio del fin

La lluvia representa varias cosas, para algunos representa la tranquilidad después de la tormenta, para otros representa una renovación de algo que se pudrió, esa misma lluvia cae sobre mí, en este terreno lleno de lápidas y flores de plástico que no se marchitan para demostrar la falsa felicidad de la gente a su alrededor. Y yace frente a mí quién fue mi razón para seguir existiendo. Debido a la condición que tengo sobre mí, siempre fui alguien invisible para el resto, mi maldición de vivir en una soledad acompañada, pero ella... fue lo opuesto a mí, ya que fue bendecida con una compañía constante... Nuestras condiciones eran opuestas, ambas, maldición y bendición se suprimieron entre sí, y gracias a eso, fuimos la única conexión real del otro. Aunque... ella nunca supo de su bendición, ni tampoco yo tuve las agallas necesarias para decirle que toda persona que ella ha conocido en su vida, que todo aquel que la haya querido, fue solo una vil ilusión de su "bendición", una cruel bendición que la acompañó a su tumba.

Pero eso que no podía decir, estaba aquí mismo en su funeral, de las miles de personas que ella conoció, sólo un puñado estaban aquí, solo esas personas la quisieron de verdad, el resto desapareció con su bendición... como si solo hubieran existido para ella, y yo, que para el mundo nunca existí, soy el único que estuvo realmente aquí para ella, y todo esto... lo que digo, lo que siento... son consecuencias de algo que nunca pedí. Al final a mis ojos, ella fue la única que me vio en un mundo destinado a ignorarme, y para ella, yo fui uno de los tantos que la vio en un mundo destinado a enfocarse en ella...

En la mayoría de mi vida siempre estuve acostumbrado a vivir así, solo, pero ahora que ella ya no está... me siento... vacío, mi pecho se siente pesado, siento cada latido de mi corazón y no me paran de temblar las manos... Y aun así... no puedo evitar recordarlo, la primera vez que nos conocimos, fue en una banca, un día donde la nieve caía con intensidad... Ella estaba temblando del frío, yo la vi, y solo le deje mi chaqueta a su lado, esperando que me ignorara como el resto, hasta que...

Plaza de , 19.21 horas, martes.

–¡Oye!, gr-gracias pero creo que la necesitarás más tú...

(...¿me habló?) –Ehh... Está bien, descuida, vivo cerca de aquí.

–Oh... Está bien, ugh... que frio, se que sonara mal, pero... ¿no tendrás algo para beber?

–ah... si, claro -respondí demasiado rápido -espera, voy rápido y traigo café. -Corrí hacia mi hogar, conseguí un termo y algo de café para beber, volví rápido al lugar, donde aquella desconocida seguía en su asiento, temblando del frío.

–Perdona la demora, traje algo de café... oye, ¿y qué haces aquí?

–Perdí el bus a casa, y el siguiente viene como en 30 minutos, así que me puse a esperar aquí jaja

–Ya veo... Oye... esto va a sonar raro, pero... ¿No sientes algo... distinto al hablar conmigo?

–Eh? no, me siento... ¿normal supongo? aunque ahora que lo mencionas, si me siento algo

rara al hablar contigo, pero en el buen sentido.

–Oh, me alegro entonces, y dime, ¿Cuál es tu nombre?, el mío es Laurent.

–Ohhh, que nombre más curioso, el mío es Juliet, un gusto.

Luego de un rato, llegó el bus y Juliet se fue, pero le dejé mi número, y después de unas horas, me llamó, y entendí, que por alguna razón mi maldición no le hizo efecto alguno. Ese día, fue el inicio de mi razón para vivir, ya que conocí a quien fue, la única persona que logró verme.




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