Sigo quieto en mi lugar, sin lograr procesar lo que veo, solo caí de rodillas frente a la tumba de Juliet, y con mi sensación del pecho me cuesta respirar. Trate de levantarme, pero sin la fuerza de mi corazón ni la razón para levantarme, no tengo la fuerza suficiente como para aquello, acaso... ¿Me he quedado solo?, todo el mundo a mi alrededor no hace más que ignorarme y solo concentrarse en ellos, hasta que, alguien se acercó, y por más que me ignorara y sólo viera la Lápida de Juliet, me fije quien era, una amiga de Juliet, Violet, me había contado que Violet era alguien callada, algo parecida a mi, aunque ahora que la tengo enfrente mío, no le veo parecido alguno, ni siquiera en su forma de vestir. Pero si por algo me acordaba de ella, aparte de las menciones de Juliet, fue por que yo conozco otra Violet.
Poco después de la pelea que tuve con Juliet, en un intento desesperado por demostrar mi existencia al mundo, trate de ser más... "social", salí a varios lugares, solo, pero con mi bolso el cual en su interior traía mi pluma ya malgastada por el tiempo y mi croquera, con unas hojas algo malgastadas ya. Iba por todos los lugares de la ciudad, dibujando todo lo que viera, hasta que me tope con ella, Violet, la conocí en una cafetería, por lo que me acuerdo ella estaba de lunes a viernes cerca de esa hora en el café debido a sus horarios de la universidad, trate de hablar con ella y hasta cierto punto lo logre, pero solo era una ilusión mía, nunca me contesto mis mensajes y si no le hablaba yo primero, nunca me hablaba, apartando que apenas y recordaba mi nombre. Lo último que me acuerdo de ella, antes de verla por última vez, fue que le regalé varios de mis dibujos, y una pintura hecha a mano por mi. Luego de todo eso, me rendí con ella, y poco después de esos regalos, deje de ir a esa cafetería, dudo que le haya afectado, lo más probable es que mi maldición hizo el trabajo para que ella se olvidara de mi. Pero ahora tengo a esta Violet frente a mí, y aunque no sea la misma, me recuerda a ella. Luego de un rato, ella dejo de ver la lápida, y simplemente dio un giro y se fue del cementerio, fue con su ida que me di cuenta que más gente ya habían marchado, pero gracias a eso me fije que había alguien más a lo lejos, apartado de todos, conocía su cara, mas no su nombre, solo se que esa persona es el primo de Juliet, de lo que tengo entendido de él es que es alguien separado de la familia, pero preocupado por ellos, me imagino que al haber descubierto la muerte de Juliet, se habrá sentido con un enorme dolor, incluso para apartarse en un momento así de la familia... familia... Muchos de aquí son familia de Juliet, es algo que ella tenía, y una diferencia entre nosotros.
Mi familia, mi recuerdo más profundo y doloroso, desconocido por mi de que son de ellos en la actualidad. Cuando nací, imagino que mi maldición era tan frágil como yo, tan así, que tuvo que haber estado desactivada hasta mi adolescencia, porque conservo los recuerdos de una madre cariñosa preocupada por mi, de un padre algo trabajador pero preocupado por el pan de la familia, y una hermana, con quien no tenía mucho contacto pero que teníamos un vínculo profundo. Lo más doloroso para mi, no fue la desconexión que provocaba la maldición con las personas de mi alrededor, si no, con lo que provocó con mi familia. Poco después de que mi maldición haya empezado a surtir efecto, en esos tiempos estaba algo distanciado de mi familia, no era nada personal, solo teníamos tiempos distintos y me la pasaba ocupado con las tareas del colegio. La maldición... me hizo algo peor que la muerte misma; provocó el olvido en mi familia, mi madre en un momento dejo de hacerme caso, me ignoraba la mayor parte del tiempo, mi padre, quien tenía un cariño enorme y era de las personas más sabias que conocía, me empezó a tratar como un desconocido, incluso un momento sacó su escopeta en señal de tratar de agredirme para irme de la casa. Por último, mi hermana, la cual cuando me veia, me ponía cara de disgusto, y aunque al principio de mi maldición le comente que sentía que el mundo me estaba ignorando, y ella me juro no olvidarse de mí, sus ojos con su cerebro carente de alguna memoria mía, fueron más dolorosos que cualquier cuchillo. El momento donde decidí salirme de esa familia, fue cuando llamaron a mi madre, de mi colegio, preguntando sobre una matrícula a nombre mío, pero ella, haciendo una cara de confundida, comentó.
–Yo no conozco a ningún Laurent.
Fue ahí, cuando me di cuenta, que para ellos yo ya no existía, Con eso agarre mis ahorros, y algunos pocos que tenían mis papás destinados a mi universidad antes de olvidarme, y hui de la casa, iniciando una vida solitaria, en la sombra del mundo.
Y ahora que volví a acordarme de mi familia, me di cuenta de algo, Juliet nunca supo de mi apellido... Nunca se lo dije y nunca quise, es un apellido que me duele, porque me recuerda de donde viene... mi apellido es Lethergoth, lo único que sé que me queda de mi familia.
Luego de un rato, el primo de Juliet se fue, dejando aquel rincón solo, y fue ahí, cuando me fije, que no quedaba nadie más en el funeral, solo yo, y una Lápida con el nombre de Juliet. La lluvia sigue cayendo, estoy enteramente mojado a excepción de mis cosas personales las cuales asegure mejor, de ellas, volví a sacar el CD, como si fuera la última evidencia de su existencia en este mundo, y acordándome, me hizo gracia algo, que un día así, de lluvia intensa, fue cuando ella apareció de nuevo en mi vida después de esa pelea, irónico... La misma lluvia, pero un momento distinto, un momento donde ella volvió a mi vida, y ahora este, que ella se fue nuevamente, y de forma definitiva... La lluvia empezó a hacerse más ruidosa... Pero esta vez, con el vacío de mi pecho, no sentí nada, y mi mente, volvió a jugarme lo mismo... un recuerdo feliz, como si tratara de hacer a mi corazón latir otra vez.
Casa de Laurent, 21.36 horas, Jueves