El guardián

Capítulo 9: No es amor

Damon
No podía dormir y tuve que ir a ese lugar al que ella llama casa, menuda porquería, pensaba en eso cuando la vi salir, tan sencilla, tan perfecta, un Ángel en todo su esplendor y yo como un obsesionado que no puede dejar de pensarla aquí estaba, acechándola, hasta que vi como se la llevaban, pude intervenir ahí, pero sabía de quien eran esos hombres y lo que querían. No había plan cuando me adentré a ese club, solo uno, salvarla porque sin saber por qué quería ser el guardián de esa chica, estar ahí para ella, decir que era mi protegida fue mucho, lo admito, pero besarla fue la gloria, algo torpe, hay que admitirlo, pero así se siente besar a un Ángel, su beso era inocente, ella completa parece inocente y yo quiero enseñarle la maldad.

—Damon —esa voz me detiene cuando iba a entrar a mi casa, volteo y la miro, todo lo contrario a mi Ángel está justo frente a mí.

—¿Qué haces aquí Nastia? —me acerco un poco más a ella.

—Te echo de menos —dice de forma seductora pasando sus manos por mi pecho —hace mucho ya que no me visitas.

—He estado ocupado —cojo sus manos y las alejo de mí —y ahora iré a dormir.

—Puedo hacerte compañía —murmura coqueta mientras sonríe.

—Sabes que a mi casa no entran —la miro de arriba a abajo —mujeres como tu Nastia, hay niños ahí dentro, te buscaré luego —la dejo ahí y entro a la propiedad, me molesta cuando me busca creyéndose mi dueña, ¡por Dios! cree que por tener sexo ya somos algo, nada más lejos de la realidad.

—Hasta que llegas —dice mi hermana cuando abro la puerta, entro, ella está sentada en un sillón y señala el que está frente a ella, perfecto, ahora toca juicio.

—¿Y los niños?

—Dormidos —rueda los ojos —a esa Daniela tuve que hacerle miles de cuentos quería esperarte despierta —yo sonrío, amo a esa niña, mi hija es lo único que hace que siempre quiera volver a casa temprano y a salvo.

—Ha crecido rápido —digo suspirando.

—Te quiere mucho y la pregunta es, ¿cuándo le vas a hablar sobre su madre? —me tenso

—No tengo por qué hablarle de esa mujer

—Damon en algún momento hará preguntas, si no las ha hecho es porque tú vives jugando con ella y a su lado, pero las hará.

—¿Y qué le digo? ¿Que su madre era una descarada mal nacida que cuando quedó embarazada quería abortar y que tuve que rogarle para que no lo hiciera y pagarle un dineral? ¿Que luego cuando nació, esa mujer ni siquiera quiso cogerla en sus brazos y que se largó diciéndome que era toda mía porque no quería tener hijos y así iba a seguir? Por favor Raquel.

—Es difícil, pero Daniela hará sus preguntas

—Ella te ve como una madre, que siga siendo así, ahora iré a dormir —me pongo de pie, ella niega, bufo y me siento.

—No he acabado de hablar señor Kent —sonríe ahora —háblame sobre la tal Chloe —viro los ojos, ¿es en serio?

—No haré tal cosa hermana.

—¿Damon quien es? —su interés es genuino y no deja de sonreír.

—Un Ángel que conocí hace días —me acerco un poco más a ella —un Ángel que no sale de mi cabeza y que quiero tener a mi lado a todo costo Raquel.

—Eso es enfermo —masculla y yo río.

—No, es algo sano —cojo su mano y la pongo sobre mi corazón —se metió ahí desde que la vi Raquel, no quiero dejar de mirarla.

—La mandaste a investigar

—Quería saber más de ella

—Pues invítala a salir —resoplo, mi Ángel me dijo que era novia de Julián ¿será cierto? una cosa es cierta, antes muerto que verla con ese, será mía y haré lo que tenga que hacer.

—No es fácil —suspiro —pero no te preocupes —me pongo de pie sonriendo —ya sé que hacer para tenerla conmigo y de paso, mataré dos pájaros de un tiro.

—Damon ten cuidado —Raquel coloca sus manos en mi rostro —me das miedo cuando hablas así, piensa, ¿esa chica qué siente? —sonrío recordando el beso, le gustó, sé que sí, pero apuesto a que Julián le ha metido ideas en la cabeza.

—Hermana, jamás le haría daño a ninguna mujer

—Lo sé pero

—Y menos a ella, es un Ángel que quiero conmigo Raquel, pero no la voy a lastimar, mi deber es protegerla, es tan indefensa e inocente que solo me inspira protegerla.

—¿Y no te traerá problemas ser el guardián de esa chica? Y sabes a lo que me refiero

—Los traerá, lo sé, ya tengo problemas por ella —mi hermana resopla —pero no me importa quemar el mundo por ella, armar una guerra, matar —sonrío como tonto

—No es amor Damon —Raquel niega —eso es obsesión —alzo una ceja riendo

—No he hablado de amor Raquel, jamás he dicho tal palabra —beso su frente y camino hacia la habitación de mi hija, al entrar la veo durmiendo muy tranquila, todo mi mundo está en esa cama, pero ahora quiero que Chloe también forme parte de ese mundo, el por qué ni yo lo sé, quizás solo quiero quitarla de los brazos de Julián, hacerle lo mismo que él me hizo y eso haré, no será de él, eso está decidido.

—¿Papi? —mi hija se remueve cuando beso su frente.

—Aquí estoy cielo, duerme, papá está bien.

—Te quiero papi —dice con los ojos cerrados y se da la vuelta.

—Te amo corazón —murmuro y salgo de su habitación cerrando la puerta con cuidado.

★★★
Chloe
Llego al apartamento casi corriendo, pero me detengo antes de entrar, mi corazón no deja de latir frenético y aún las manos me tiemblan al recordar el beso de Damon o bueno, los besos, jamás había sentido algo tan intenso y tan bonito a la vez.

—No Chloe no —me regaño, no puedo pensar en ese hombre, es malo, tan malo como Liam.

Al entrar a la casa voy hacia el cuarto, encuentro a Zack sentado en una esquina llorando mientras cubre el rostro con sus manos.

—Zack —en cuanto me acerco se lanza a mis brazos haciendo que caiga sentada al suelo mientras no deja de abrazarme.

—Pensé que te habías ido y me habías dejado —murmura, el corazón se me parte al escucharlo.

—No cielo, ¿de dónde sacas eso?

—Pensé que me habías dejado como hizo mamá —mis ojos se llenan de lágrimas y lo abrazo más fuerte.

—Zack yo jamás te voy a dejar.

—¿Y dónde estabas? —se aparta un poco y seco sus lágrimas con mis dedos.

—Salí a tirar la basura y luego caminé cuando vi un cachorro pequeño —me invento una mentira al segundo —y me perdí Zack, me perdí como lo hiciste tu aquel día, ¿puedes creerlo? —él ríe

—¿Me ibas a traer al cachorro? —sus ojos brillan

—¿Quieres uno? —acaricio su mejilla mientras asiente —ya veremos luego —le sonrío y entonces siento olor a quemado, ¡joder! había dejado la comida en el fuego.

***
Luego de dejar a Zack en la escuela voy al restaurante donde trabaja Elena, sé que a esta hora descansa y la encuentro en la parte de atrás sentada con la vista perdida.

—Elena —la llamo y me mira rápido poniéndose de pie.

—Hola Chloe —baja la mirada avergonzada y me acerco a ella.

—Quiero disculparme por haberte gritado aquel día, estaba asustada aún y

—No te disculpes, lo hice todo mal, soy un fracaso, jodí nuestra amistad y puse a tu hijo en peligro, yo

—Elena seguimos siendo amigas —me mira y sus ojos se iluminan —quiero ayudarte.

—No tengo arreglo.

—Si lo tienes —pongo mis manos en su rostro —no te dejaré sola y si quieres juntas salimos de eso, ¿qué te parece?

—¿Me acompañarías a una de esas reuniones? Siempre me ha dado vergüenza ir, me da vergüenza admitir que soy una adicta que aunque no quiere recae siempre.

—Iremos juntas, veremos a especialistas en eso y pondrás de tu parte, eres joven y siempre que quieras fumar o tomar algo irás a verme ¿ok? —ella me abraza fuerte.

—Gracias Chloe, pensé que te había perdido —sonrío sin dejar de abrazarla.

—Chloe —volteo cuando salía del restaurante, Julián me mira sonriendo —no sabía que estabas aquí.

—Vine a visitar a Elena.

—¿Luego de lo que pasó? deberías alejarte —yo niego

—No dejo a mis amigos tirados cuando me necesitan Julián

—¿Has pensado en lo que te dije? —lo miro intrigada —en lo de conocernos mejor —se acerca a mí y toma mis manos.

—Sí, quiero conocerte mejor —sonrío, es la mejor forma de olvidar a Damon, además me gusta Julián.

—me haces feliz Chloe —se acerca más a mí, sé que me va a besar, quiero quitarme, pero me quedo quieta, Julián me besa y le correspondo, pero no siento ni la mínima parte de lo que sentí con el beso de Damon, ¡Diablos! no debería pensar en él cuando me está besando mi novio, ¿novio? que rara suena esa palabra en mi boca ahora mismo. Mi teléfono suena y de golpe me separo de Julián agradeciendo la llamada, la cual tomo sin siquiera mirar quien es y cuando escucho lo que me dicen me congelo en mi lugar sin poder reaccionar

—¿Qué pasa linda? —miro a Julián.

—Debo ir a la escuela, algo pasó con Zack—diciendo esto salgo corriendo sin escuchar lo que dice.




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