El Guardian del Génesis Catastrófico

Capítulo 9: La extraña cueva.

Aquello no era normal.

Me mantuve a cierta distancia, observando la entrada de la cueva. Una tenue luz emanaba desde su interior, lo suficiente como para dibujar las irregularidades de la roca sin revelar qué la producía.

La curiosidad me empujaba a acercarme, pero no me precipité. En la Tierra existían animales capaces de emitir luz para atraer a sus presas; no había motivo para pensar que en este mundo no existiera algo similar.

Agudicé mis sentidos, buscando algún sonido, alguna vibración, cualquier señal. Nada.

Consideré activar el camuflaje, pero descarté la idea casi de inmediato. No tenía intención de volver a desperdiciar energía y terminar en un apuro innecesario.

Pegando el cuerpo al suelo, dudé unos segundos antes de empezar a acercarme a la entrada. Avancé despacio, cuidando cada paso para no hacer ruido sobre las hojas.

Al llegar, pude ver que el túnel tenuemente iluminado se extendía de forma recta por unos metros, antes de ascender con una pendiente suave.

La luz parecía provenir de más adelante. Me detuve un segundo a pensar si era una buena idea continuar, pero como todo buen curioso decidí seguir adelante, manteniendo mis sentidos en alerta.

Mientras avanzaba con pasos cautelosos, pude notar que la piedra dentro de la cueva parecía desgastada por el tiempo o, quizás, por el paso constante del agua de las lluvias. La tenue luz se reflejaba en su superficie, haciendo que fuera fácil distinguir el camino.

Empecé a subir por la suave pendiente, aún cauteloso ante lo que pudiera encontrar más adelante. Con cada paso, la cueva se iba iluminando poco a poco. Tras avanzar durante unos minutos, llegué al final de la pendiente. Frente a mí se extendía nuevamente un túnel recto, pero esta vez podía ver la salida a lo lejos.

Sin mucha prisa me dirigí hacia ella. Cuando crucé la salida, la brillante luz me cegó por unos segundos. Cuando mis ojos finalmente se adaptaron, observé mi alrededor y no pude evitar soltar un suspiro de asombro.

Frente a mí se extendía una enorme caverna. Sus paredes estaban cubiertas de extraños minerales que emitían una suave luz. Del techo colgaban enormes estalactitas, y en el suelo se desplegaba un jardín colorido lleno de flores desconocidas, pastizales y pequeños árboles.

Todo aquello hacía que el lugar pareciera salido de un cuento de hadas.

No pude evitar quedar embelesado durante unos segundos. Cuando finalmente volví en mí, un sonido distinto llegó a mis oídos.

Era una melodía que parecía provenir de más adelante, similar al canto de un ave. Abrí los ojos con sorpresa y agudicé mis sentidos, tratando de escucharla de nuevo.

Y ahí estaba. El mismo canto, distante pero claro. No solo eso: también se podían oír los sonidos de algunos insectos.

Aquello era realmente extraño. Era todo lo contrario al silencio casi sordo que envolvía los alrededores de la montaña.

Alcé la vista hacia el techo de la caverna. Estaba cubierto por picos irregulares de estalactitas que también emanaban una tenue luz. El techo parecía tan alto, o incluso más, que los árboles que había visto en el exterior. Todo aquello, combinado con el ambiente, daba la impresión de que esta caverna era un mundo distinto, separado por completo del exterior.

Sin embargo, lejos de tranquilizarme, eso solo me puso más en alerta. Por un momento, la idea de regresar por donde había venido cruzó por mi mente, pero tras dudarlo un poco, la descarté.

No sabía si dentro de esta caverna habitaba algo peligroso, pero eso mismo también se aplicaba a lo que había afuera. La diferencia era que aquí había vida.

Afuera había caminado quién sabe cuántos kilómetros y apenas me había topado con un extraño ratón, un conejo con esteroides, la tortuga y esa maldita libélula. Si regresaba, no sabía cuánto tiempo pasaría antes de volver a encontrar una criatura que pudiera cazar para comer. Aún tenía algo de comida, pero no duraría para siempre.

Con todo eso en mente, y con pasos aún algo dudosos, me adentré lentamente entre la hierba alta que tenía delante, tratando de ocultarme lo máximo posible hasta llegar bajo uno de los árboles cercanos a la pared.

Sentía una fuerte curiosidad por saber qué era ese extraño mineral incrustado en la roca, el mismo que emitía aquella suave luz.

Fijé la mirada en uno que se encontraba a unos pocos centímetros del suelo y activé Evaluación.

Casi instantáneamente, una pantalla translúcida apareció frente a mí, parpadeando suavemente antes de desaparecer, seguida de una notificación del sistema informándome que la habilidad había fallado.

Lo ignoré. Mi mente estaba demasiado ocupada procesando el significado de aquello.

La habilidad no podía evaluar algo que se encontraba dos niveles por encima del nivel de mi alma. Eso significaba que este extraño mineral, de alguna forma, estaba en un grado o nivel de rareza superior al nivel Ignis.

Con eso en mente, me acerqué lentamente a la pared y extendí una de mis patas, tocando el extraño mineral con las garras.

Fue entonces cuando sentí algo en lo más profundo de mi ser. Una conexión extraña, como si mi propia alma anhelara aquel mineral. Abrí los ojos con sorpresa. Era la primera vez que me ocurría algo así; no había sentido nada parecido ni siquiera cuando toqué el cristal del alma.

No podía saber exactamente cómo afectaría esto a mi alma, pero sentía con claridad que no sería un cambio negativo.

— ¿Quizás esto sirve para obtener PSUA? — murmuré para mí mismo antes de alzar la vista.

La pared estaba repleta de aquellos minerales. Si realmente ayudaban a mejorar el alma… ¿no significaría eso que me había topado con una mina de oro por pura casualidad?

Una pequeña sonrisa se dibujó en mi rostro, pero no duró mucho.

Cuando intenté excavar alrededor del mineral, me di cuenta de que mis garras no eran lo suficientemente fuertes para atravesar la dura piedra. Apenas lograba dejar unas marcas superficiales e insignificantes.



#1599 en Fantasía
#2095 en Otros
#141 en Aventura

En el texto hay: evolución, sistema de juego, historia larga

Editado: 13.02.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.