Me recompuse lentamente; mi vista estaba borrosa y el mundo parecía retorcerse a mi alrededor de forma antinatural. Cuando intenté ponerme de pie, sentí cómo un dolor seco y punzante me recorría todo el cuerpo, haciendo que perdiera todas mis fuerzas en las extremidades y volviera a caer.
La herida en mi pata parecía estar latiendo por el dolor. Apreté los dientes, tratando de soportarlo, mientras me concentraba hasta que un sonido metálico resonó en mi mente.
Dling!
— ¿Desea utilizar 17 puntos de energía para curar sus heridas y restaurar su vitalidad?
— Sí — dije sin dudarlo ni un segundo.
Casi al instante, una energía cálida cubrió todo mi cuerpo, calmando el dolor mientras las heridas se cerraban a una velocidad visible a simple vista.
Me puse de pie sin esperar a que mis heridas se cerraran por completo y me alejé un par de metros de donde estaba antes de girar y alzar la vista hacia la entrada de la grieta por la cual había caído. Abrí los ojos con sorpresa al darme cuenta de que estaba bastante alto; con un cálculo rápido diría que se encontraba a unos cinco o seis metros de altura.
Mi sorpresa fue interrumpida cuando una sombra negra cubrió la entrada y una garra entró repentinamente, como tratando de alcanzar algo, antes de volver a salir. Luego, un enorme ojo rojo se asomó en la entrada, escaneando el interior de la grieta.
Tragué saliva al ver esto. Mis heridas finalmente terminaron de cerrarse y la calidez que había inundado mi cuerpo se desvaneció, siendo reemplazada por un hambre punzante. Había gastado mucha energía para curarme y también utilicé camuflaje cuando estaba huyendo, pero el hambre era mucho más tolerable que las heridas que había sufrido.
Además, tenía comida en el inventario, así que sería algo fácil de solucionar. Mientras divagaba en mis pensamientos, sentí cómo la mirada de la criatura se fijaba en mí y volví a alzar la vista. Al parecer, esa cosa era demasiado grande, mucho más de lo que había pensado originalmente. Lo bueno es que no podía entrar aquí, así que podía considerar que estaba a salvo por ahora.
Dejé escapar un suspiro que ni siquiera sabía que estaba conteniendo. Ahora que por fin podía ver a la criatura sin correr peligro, decidí activar evaluación en él. Casi al instante, una pantalla translúcida apareció frente a mí, mostrándome la información de la criatura.
Crow Nightshade (Adulto)
Nivel: 14
Grado del alma: Umbra
Nivel del alma: Ignis
Energía: 113 / 155
Vitalidad: 345 / 345
Fuerza: 6
Resistencia: 3
Destreza: 5
Habilidades:
Grito Sónico (nivel 15)
Hoja Condensada (nivel 28)
Impacto Aéreo (nivel 36) [Pasiva]
Canto Aturdidor (nivel 31)
Pluma Metálica (nivel 34)
Dling!
—Evaluación ha subido de nivel.
Cuando vi su estado, no pude evitar fruncir el ceño; era tal como había pensado. Realmente era una criatura que se encontraba en el nivel del alma Ignis y no solo eso, sus habilidades eran muy buenas y tenían niveles muy altos.
Chasqueé la lengua al darme cuenta de que esta vez me salvé por pura suerte, ya que sería imposible para mi yo actual hacer frente a una criatura tan fuerte como esta.
Mi vista se posó donde estaban sus habilidades; tenía pensado volver a activar evaluación en ellas, pero entonces el ojo que estaba en la entrada se movió, alejándose un poco. Esto llamó mi atención.
Lentamente, el pico del ave se asomó en la entrada, apuntando en mi dirección. En ese preciso instante, mi instinto de peligro se activó y, sin pensarlo, me di la vuelta y empecé a correr, adentrándome en lo profundo de la grieta.
Una tenue luz cubrió el pico antes de que se abriera y dejara escapar un chillido que creó una onda de choque que empujó todo lo que estaba a su paso.
A pesar de que había reaccionado a tiempo, la onda sónica terminó alcanzándome y me empujó con fuerza hacia adelante. Fui arrastrado bastante lejos antes de que la onda perdiera potencia y terminara cayendo en el suelo rocoso. Es una suerte que la grieta en realidad haya dado con una pequeña cueva casi recta; de lo contrario, ese ataque pudo haberme arrojado contra la piedra y no creo que eso hubiera terminado bien.
Me levanté lentamente; estaba un poco mareado por todas las vueltas que di y mi cuerpo se sentía algo adolorido.
—Eso estuvo cerca, no esperaba que tuviera otro ataque de largo alcance —murmuré mientras me estiraba un poco. Escuché cómo algunas de mis articulaciones crujían un poco, acomodándose en su lugar.
Solté un suspiro y giré la cabeza, observando el lugar por donde había sido arrastrado. Entonces, una pregunta se formuló en mi mente.
¿Qué debería hacer a continuación?
No creo que pueda regresar allí, esperar que esa cosa se aburra y, cuando se vaya, simplemente salir como si nada.
Observé mi alrededor. La cueva era similar a la que había usado anteriormente para acceder a la caverna, pero con la diferencia de que era mucho más grande y había varios de esos extraños minerales incrustados en las paredes y el techo.
Esto hacía que el lugar estuviera tenuemente iluminado.
Fruncí el ceño; no tenía otra opción más que seguir esta cueva y esperar que, con un poco de suerte, me lleve fuera de la montaña o quizás de regreso a la caverna.
Mis pensamientos fueron interrumpidos por el gruñido de mi estómago, que ya estaba empezando a doler un poco por el hambre.
— Tengo mucha hambre — murmuré mientras abría el inventario y seleccionaba la carne de la tortuga.
Una tenue luz salió del inventario y materializó la carne frente a mí. Cuando me preparaba para comer, me entró la duda de cuánta energía me quedaba después de todo lo que pasó y, por curiosidad, abrí mi estado. Una pantalla translúcida apareció frente a mí; bajé la vista hasta la parte donde decía energía.
Abrí los ojos con sorpresa cuando me di cuenta de que solo me quedaban seis puntos de energía; eso explicaba por qué me dio tanta hambre. No pensé mucho más en eso y empecé a comer. Después de llenarme, guardé la poca carne que había sobrado.