Se cuenta que en el reino de Ghyaspeder, la naturaleza parece haber sido bendecida con una calma que rara vez se encuentra en otras tierras. Los árboles crecen altos y sus raíces se entrelazan, como si todo estuviera unido por un lazo secreto que da al reino una estabilidad inquebrantable. A lo largo de los años, Ghyaspeder ha logrado mantenerse al margen de los grandes conflictos, su historia está marcada por la paz más que por la guerra. Sus tierras siempre han ofrecido un refugio seguro para quienes buscan escapar del caos, un lugar donde el poder parece estar destinado a durar.
Dentro de los majestuosos muros de piedra del palacio, Lietta se mueve con la cautela de una jugadora experimentada. Aunque su unión con Cerlyk le asegura un lugar al lado del príncipe, no la ve como una victoria personal, sino como un desafío a su ingenio y voluntad. Frente a ella se erige un hombre cuya calma es tan profunda como el reino mismo, pero cuya mente, afilada como una espada, no deja de analizar cada posible movimiento en su juego de poder. Sin embargo, entre las sombras de esa relación calculada, Lietta descubre algo inesperado, una chispa que podría ser más que pura política: una conexión genuina.
Cerlyk, heredero de Ghyaspeder, sabe que gobernar requiere algo más que linaje o astucia. En él, Lietta ve una mezcla de compromiso y ambición, pero también una vulnerabilidad que no esperaba. Aunque su destino como monarca parece inevitable, en sus ojos brilla algo más, algo que no puede ignorar. Tal vez no solo sea un futuro aliado, sino también una amenaza latente.
A medida que los tambores de la boda se acercan, ambos se enfrentan a un futuro incierto. En la corte, donde los susurros son tan afilados como las espadas, una certeza prevalece: la confianza puede ser más peligrosa que cualquier otra arma. Pero Ghyaspeder es un reino que siempre ha estado protegido, no solo por sus muros de piedra, sino también por aquellos que, desde las sombras, actúan como guardianes invisibles. Ellos no solo protegen la estabilidad, sino que vigilan los secretos que podrían desestabilizar la paz de este reino.
Entre ellos, el peso de una maldición, es mucho más que una leyenda, es la historia que mantiene el equilibrio. Y en su mundo, donde todo está entrelazado por acuerdos no escritos y alianzas frágiles, cada paso dado tiene repercusiones que ni el mismo príncipe Cerlyk podría prever.
Así comienza la suya, una historia donde cada rosa esconde un secreto, y cada corona, un precio.