Al salir de la cueva, todo volvió a ser un vacío, pero esta vez Ajax estaba allí, esperándome.
- Lamento haberte dejado sola.- dijo apenas llegué a donde él se encontraba.- No podía decirte nada hasta que cruzaras la primera puerta. - sacó un pañuelo de su bolsillo y comenzó a limpiarme el rostro, quitando las marcas de sangre.
- Es tu deber callar cuando tienes que hacerlo. - dije recordando las palabras del hada - Ahora caminemos - mientras más rápido terminara con esto, más rápido se iría el dolor.
Caminamos en silencio hasta que a lo lejos se vislumbró la segunda puerta, tragué con fuerza, pero al hacerlo solté un quejido involuntario al sentir el dolor. Ajax me miró con culpa, pero no dijo nada, no hasta que llegamos.
- Todos tienen que cruzar estas puertas, Casie.- seguía atormentándome el hecho de que se sintiera culpable por todo esto, pero no era mi derecho reprocharle. Aunque ¿Por qué las almas tenían que pasar por todo esto? - En su momento, hasta los Dioses del Olimpo tuvieron que cruzarlas.
- ¿De verdad? - traté de imaginarme a Cyril gritando al vacío para que lo sacaran de allí.
- Es el precio a pagar para llegar al reino y así llegar al Inframundo.
- Dijiste que este es el Inframundo.
- Parte de él, si.
- ¿Cómo hacen para cruzar los niños?
- ¿Qué quieres decir?
- ¿Tienen que cruzar las siete puertas? - él solo miró hacia arriba y luego volvió a mirarme.
- Hay una manera de llegar al Inframundo sin dolor alguno, pero ni los Dioses, ni aquellos humanos que crecieron pueden cruzar, puedes pasar por el reino de Morfeo, el Dios de los sueños, pero no toleras a todas las almas.
- ¿Morfeo? Creí que solo era un mito.
Enarcó una ceja - Muchos piensan que yo soy un mito, Casandra.
- Cierto.
- A Morfeo no le agrada recibir visitas, solo tiene tolerancia hacia los niños.- se encogió de hombros.
- ¿Por qué?
- Dice que son más puros de corazón que cualquiera, que ellos tienen una belleza interna que no muchas almas poseen ¿Y sabes qué?
- ¿Qué?
- Le creo.
Me quedé en silencio, queriendo contarle todo lo que sabía.
- ¿Ajax? - dilo, dilo.
- ¿Si?
- ¿Tú... me vas a acompañar? - pero no pude hacerlo ¿Por qué no solo se lo digo y ya?
- Tienes que entrar allí tú sola. - Ajax me tomó ambas manos y las besó - Estaré del otro lado cuando salgas.
- ¿Estás seguro?
- Lo estoy.
Con un asentimiento de cabeza entré en la segunda puerta, en donde volvió a recibirme el hada, pero esta vez todo su cuerpo era del color de la lava, así como el lugar en donde estábamos, el cual parecía un volcán.
- Has durado mucho para entrar ¿El miedo te corroe con solo respirar?
- En la puerta anterior dijiste que debía caminar sin detenerme, pero no creo haberlo hecho ¿Era solo un decir?
- Lo hiciste, pero estabas tan enfocada en el dolor que no te diste cuenta de cuanto avanzaste para llegar al final.
- ¿Cuál es la prueba que me toca?
- Cuando cruzas la segunda puerta tu alma va quemándose a cada paso que das - su voz volvió a hacer eco, haciendo que el líquido caliente con olor a metálico volviera a salir de mis oídos, ojos y nariz.- limpiará cada rastro maligno que haya quedado de la vida y te purificará.
- ¿Literalmente, mi alma se quemará?
- No, eso es algo metafórico.- suspiré con alivio - ¿Eso es lo que querías escuchar? Si, tu alma se quemará ¿Sabes el precio que estás pagando? Crees que todo será fácil, pero el precio de esta puerta te ayudará a reencontrarte contigo misma. Esta puerta ayuda a los que nunca pudieron saber quienes eran.
- ¿Y si al salir de aquí no sé quien soy?
- Aún te quedan cinco puertas más ¿No crees que haces muchas preguntas para pocas respuestas? Preguntas, respuestas, aquí solo tienes que asumir la verdad, Hécate la desterrada, Adara la procreada y Casandra la identidad robada.
- Yo no he robado ninguna identidad.
- ¿Cómo sabes que no la robaste, si no te acuerdas de lo que hiciste? ¿Cómo sabes quien no eres, si no sabes quien eres? Hécate era el pasado, Adara se convirtió en el presente y Casandra será el futuro.
- Dices muchas cosas sin sentido.
- Digo muchas cosas, callo muchas cosas, sin sentido es como me toca hablar, tú eres la que tienes que descifrar.
- ¿De qué trata esta puerta?
- Se trata de la vida, se trata de la muerte, se trata de la delgada línea que las separa, que las une y que las vuelve a separar. La vida sigue siendo vida y la muerte sigue siendo muerte, una muerte en la vida y una vida en la muerte. - voy a volverme loca - Solo una cosa tienes que recordar, dos caras, una línea. Estás viva ¿Quieres cruzar la línea ahora?
- No.
- Pero sabes que algún día te tocará cruzar la línea ¿verdad? Si sigues el camino que describe la profecía no importa que seas inmortal, ese día llegará.
- ¿Qué profecía?
- Preguntas y preguntas, pequeña Casandra. - refunfuñó - Una pregunta tras otra solo te traerá más preguntas si no tienes la respuesta de la primera pregunta.
- Sigues hablando sin sentido.- bufé.
- Y tú sigues haciendo preguntas que no te corresponde preguntar.
- Se trata de mi vida.
- Aún así, solo te toca escuchar y callar.
- Muy bien, estoy lista.
Y esta vez, grité más fuerte que en la primera puerta, rogando que el hada se detuviera.
Pero no lo hizo.
No hasta que dejé de gritar.
*-†-*-*-*-†-*-*-*-†-*
- ¿Crees que todo este esfuerzo de resultado? - pregunté a Ajax una vez que comenzamos a caminar hacia la siguiente puerta, mi cuerpo dolía, también ardía y por cada paso, un quejido se escapaba de mis labios.
- Espero que si.
- Si volviera aquí al infierno...
- Inframundo - corrigió con molestia.
- Si, Inframundo - carraspeé - ¿Tendría que pasar de nuevo las siete puertas? - pregunté con algo de terror al imaginar volver a pasar por esto.