Me desperté con un sobresalto en el corazón.
Toda la oscuridad comenzó a convertirse en luz y el silencio pasó a ser mucho ruido, cánticos y susurros comenzaron a escucharse, quitándome el trago amargo de los recuerdos que llegaron de golpe.
Por primera vez en tantos meses, logré sentirme completo.
Y entonces ¿Por qué siento que falta la clave? ¿La clave? ¿La clave para qué?
– Está despertando. – el susurro que llegó claramente a mis oídos hizo que abriera los ojos por completo, topándome con la vista más hermosa que alguna vez pude presenciar.
Sabía lo que era después de todas las explicaciones de Helena. Sabía dónde estaba. Y sabía quién estaba frente a mí, después de ver su apariencia en mi espejo tantas veces ¿Cómo no reconocerla?
– Veo que después de todo, terminaste en un lugar hermoso. – dije mientras me acomodaba en mi sitio y veía el hermoso campo, lleno de tantas flores hermosas y de luz, pero realmente no olía a nada. Comprendí entonces que todo esto era artificial, pues, recordé que las flores aquí se marchitaban. Todo esto era tan real como todo lo anterior, solo que con una visión más agradable.
No pude evitar sentir tristeza por ellos.
Tristeza por Ajax.
– Y veo que tú has cambiado. La última vez que supe de ti, dijeron que habías tomado mi apariencia. – Casandra de Troya sonrió con elegancia y me ayudó a levantarme.
– Nadie preguntaba nada porque no me reconocían o creían que yo era tú y decían que estaba loca – no puedo creer que ahora la respuesta la tenga yo en vez de ella. Sonreí con miles de emociones contenidas. Ella resopló y luego hizo algo que me sorprendió. Me abrazó.
– Te extrañé mucho, Adara. – viniendo de ella, el nombre se sintió cálido. – Pero ¿Qué haces aquí?
– Creí haber venido a buscarte porque necesitaba respuestas, pero después de todo, ahora creo que es porque te necesito. – esto último pareció sorprenderla.
– Después de todo ¿Recurres a mí?
– ¿Por qué no lo haría?
– Porque tú no eres mi descendiente, Adara. Yo soy la tuya, por elección, claro. Tú me bendijiste en el vientre de mi madre – casi salto hacia atrás por la impresión ¿Yo hice eso? – Te dijeron que vengo de ti ¿no? pero a veces el mundo se equivoca o dicen las cosas al revés.
– ¿Qué quieres decir? – el entorno agradable entre las dos, repentinamente se volvió tenso – En las historias omiten cómo Hécate ayudó a mi madre a darme a luz y muchos años después, días después de que me viste llorar debajo de un árbol, decidiste reclamarme como tu descendiente. Fuiste la que me dio el don de la visión, pero como para todos, Adara era la Diosa del Caos, pidieron asesinarme – por un segundo vi como el dolor se apoderó de sus rasgos – Apolo tuvo compasión por mí. Me llevó con él a donde nadie nos encontrara y… nos enamoramos.
Esa es la razón de porqué Evan tuvo tanta afinidad conmigo desde el primer momento. De verdad le recordaba a ella.
– Evan nunca te olvidó.
– ¿Así se llama ahora? – asentí con la cabeza. Ella suspiró – Se fijó en ti ¿No es así? – volví a asentir sin atreverme a mirar a los ojos – Con el paso de los meses, el amor que sentíamos se desvaneció y no supimos sobrellevarlo… El amor se convirtió en una obsesión y todo entre nosotros se fue desmoronando hasta que la gran guerra terminó y mi vida desapareció con ella… Eso lo afectó, así que vino a buscarme para llevarme con él. Estaba dispuesta a seguirlo.
– ¿Por qué no lo hiciste? – pregunté al recordar cómo su decisión perjudicó a Evan. Cómo seguía sufriendo por ella. Y ella parecía sentir lo mismo que él.
– No pude hacerlo – susurró con la voz tan rota que no parecía la de un alma en descanso, sino más bien, torturada – Las profecías en alguien como yo es como un puñal rasgando la carne del hombre. No puedes escapar de ello. – tragó saliva. A lo lejos, vi como algunas almas voltearon hacia nosotros con curiosidad, pero ninguna de ellas se acercó – Vi a Apolo morir por mí a manos de ese titán, así que escapé.
– ¿Del Inframundo? – No, ella estaba aquí ¿De qué podía haber escapado?
– No. De él. – sonrió con tristeza –Escapé de él.
*-†-*-*-*-†-*-*-*-†-*
Al haberse destruído mi barca, Casandra decidió guiarme hasta un punto en el que pudiese encontrar otra para irme de aquí.
Seguía diciendo que con mis poderes, fácilmente podría hacerlo, salir de aquí, pero apenas estaba redescubriendo todo en mí, aparte de ese vacío que seguía gritándome que faltaba algo muy importante. No pude utilizar ese poder. No aún.
– Cuando Phoebe llegó, no paraba de hablar sobre ti – seguía diciendo Casandra mientras cruzábamos un pequeño río, luego de que el alma de una ninfa llegara hasta mí para reverenciar. Era la quinta alma que lo hacía. Tuve que preguntarle a ella y parecía que en este mundo, todos me conocían no solo como la Diosa perversa, sino la que también trató de redimirse muchas veces atrás con la creación de talismanes o el hecho de haber bendecido a viajeros y ese tipo de cosas.
– Phoebe fue mi mejor aprendiz – comenté después de un rato de silencio – Por no decir que la única. – me reí.
– Antes de irte, creo que sería bueno que la vieras.
– ¿Está aquí? – pregunté con una repentina ansiedad mientras buscaba su melena larga y pelinegra a mi alrededor. Casandra se rió, me giré hacia ella. – Hace mucho tuve que irme de su vida para no hacerle daño porque Cronos me perseguía – le conté mientras miraba mis pies. Las botas habían desaparecido de nuevo – Quería protegerla.
– Ella no resiente de ti – su aclaración me hizo soltar el aire que retuve. – Siempre cuenta historias sobre ti y ha ayudado a muchos.
– Es algo muy típico de ella.
Nos mantuvimos caminando en silencio por un rato mientras veíamos cómo algunas almas estaban felices alrededor. No quise irme sin verla. Al menos ya sabía dónde buscar a Anastasia y tenía que recobrar el sentido y las fuerzas para enfrentarme a lo que vendría para tenerla a mi lado.