20 de Marzo, 2020
Había pasado un día entero dentro de ese lugar. Tiempo que era necesario recuperar.
Comprendí entonces a lo que se refería Casandra de Troya sobre mis poderes. Al saber sobre Cronos, no tuve más opción que usar todo a mi favor, considerando el hecho de que Cronos ahora está fuera, Nerea sigue con Anastasia y todo pende de un hilo. No tuve más opción que consumir el poder de Ajax. Sentirlo fue difícil, pero con mucho esfuerzo, pude absorber su poder para mantenerme estable en el vuelo.
Cuando llegué a su encuentro, lo vi ladrando órdenes y movilizando a todo aquel que estuviese cerca para encontrar a Cronos.
– Dime, por favor, que tú no lo liberaste – su acusación me llegó como una patada.
– No fui yo, pero tenemos que irnos – la confusión de su mirada estaba mezclada con la furia – ¡Ahora, Ajax! – grité con miedo a estar sola en esto.
Willa se ofreció a venir por la misma razón, pero a pesar de que le dije que no, aún alejada de las profundidades del Inframundo, pude sentir una extraña presencia siguiéndome y no tenía tiempo para ahondar en el asunto con Ajax.
– ¿A dónde hay que ir? – no esperó tanto tiempo para preguntar. Suponía que era por la gravedad de la situación.
– Al Olimpo.
Perséfone no se veía por ningún lado, al igual que Deacon. La salida duró menos de lo que creí debido a nuestras alas. Nuestro vuelo se realizó con una prisa inhumana.
- ¿Qué más has estado ocultando? - gritó Cyril apenas llegamos. Casi lloré al verlos a casi todos reunidos, mirándome con una desconfianza que me hizo no querer avanzar. - Se supone que tenías que decirnos algo de esta magnitud.
- ¿De que estás hablando? - se levantó Alysa y comenzó a caminar hacia su hijo, que se quedó en silencio pero seguía mirándome con ira.
- Hemos buscado a Adara por tantos años y resulta que la hemos tenido bajo nuestro techo todo este tiempo.
Se me detuvo la respiración.
Lo sabe.
Busqué a Ajax con la mirada, pero él estaba mirando el suelo como si estuviera atando cabos.
Por favor, no.
- Lo sabías. – solo lo vi asentir con la cabeza. La decepción atrapó mi respiración. – y se los dijiste mientras estuve allí. – levantó la cabeza de golpe.
- No, te juro que no he sido yo.
- ¿Lo supiste todo este tiempo? - la furia de Alysa hacia Ajax me atravesó el corazón. Poco a poco veía como cada una de las personas que he amado todo este tiempo comenzaban a darme la espalda.
Y me dolió.
- ¿Es cierto eso, Casandra? - y la mirada que me dirigió Pamela me dió de lleno en el corazón, traición, dolor, desesperación.
- Si, es cierto.
El silencio inundó nuestro alrededor.
Y todos me miraban a mi, algunos con ira, otros con incredulidad o desconfianza y otros con dolor.
- Eres una maldita traidora - susurró Cyril - Les dije que eras de cuidado y no me creyeron, te dejaron estar aquí, te ganaste su cariño y lo peor de todo es que también te ganaste el mío, solo para descubrir que has estado manipulándonos todo este tiempo.
- Cyril, cálmate - me sorprendió escuchar tan calmada la voz de Perséfone, aunque parecía que estaba tratando de contener su furia. - debe haber una explicación. - pero Cyril la ignoró.
- Nunca debimos dejarte estar aquí.
- Lo siento.
- No creo que lo sientas, jamás debí creerte sabiendo que todo el mal en este mundo está aquí frente a nosotros y esa eres tú.
- Cyril, yo... por favor, escúchame.
- Cyril nada, terminé confiando en ti - gritó - terminé mostrándote partes de mí. - sus ojos se llenaron de tanto dolor que mi pecho se oprimió - Debí matarte en cuanto pude. - terminó susurrando para darme la espalda.
- No, por favor, no te vayas Cyril, tienes que escucharme.
- ¡Y ahora Cronos ha escapado por tu maldita culpa! No mereces que te escuche. - su voz se rompió - Adara. - soltó con repudio.
Ajax seguía sin mirarme.
- ¿Por qué se los dijiste?
- Tienes que creerme, Casandra. No he sido yo. - murmuró con su mirada aún en el piso y cuando me miró, su rostro no tenía emociones, era como hablar como con un témpano de hielo. - Sé que no mereces mi confianza, pero yo no me he atrevido a romper la tuya hacia mí.
Tragué con fuerza - Al parecer no eras el único que lo sabía entonces – pero más que rabia o molestia, sentí dolor en mi pecho, arraigando todo lo bueno que había cosechado en mi interior.
- Esto ha terminado - el terror que representaba para mí el hecho de que él hablara tan silencioso me carcomía por dentro.
Grítame, por favor.
Prefería que me gritara, que se alterara, pero esta faceta suya me daba miedo.
Su tranquilidad repentina me angustiaba.
Pero aún así, tenía que aceptar la realidad.
Ajax me está alejando.
- Me iré de aquí en la mañana, lo prometo. - y esta vez fui yo la que se tuvo que quedar mirando el suelo.
- Si quieres te vas ahora - la tristeza y decepción en su voz hizo que quisiera retorcerme. Su bipolaridad esta vez dándome un golpe directamente en el corazón - No estaba en tus planes ¿Verdad? - el sonido sarcástico que salió de sus labios me dolió.
- Nunca he dicho que tuviera un plan.
- Así como nunca dijiste que eres Adara. - habló Alesandro sin levantar la voz - Te abrimos las puertas del Olimpo, creyendo que solo eras una tonta humana que había perdido la memoria, descubrimos que tenías poderes y te respaldamos creyendo que Nerea estaba enloquecida cuando matarte era lo debíamos hacer desde el primer momento. – su mirada me traspasó – Si que estás llena de sorpresas.
- Debimos dejar que Nerea te asesinara.- Esta vez fue la voz de Felipe.
- Casandra, sal de aquí.
- Ajax, yo...
- Sal de aquí y escóndete hasta que calme la situación.
- Pero Ajax...
- Hazme caso por una maldita vez. - gritó con molestia y al ver mi estado, se calmó - Por favor - susurró - Tienes que irte o van a querer asesinarte y yo no haré nada para detenerlos.