El Halcón y el Heredero

Capítulo 13. El Nuevo Rey de Gangnam

El Fantasma Viral

A la mañana siguiente, la atmósfera en la Preparatoria Gangnam era eléctrica. El aire vibraba con susurros y notificaciones de mensajes.

Un video de treinta segundos estaba circulando por los grupos de chat de la escuela como un incendio forestal. Alguien lo había grabado desde escondido tras una esquina: la imagen era temblorosa y tomada a la distancia, pero se veía claramente a tres figuras rodeando a una cuarta. Y luego, el caos: esquives, patadas, golpes, y al final tres figuras en el suelo.

El problema era que la distancia lejana desde que se grabó el video no dejaba ver las caras con claridad. Solo se distinguía la silueta del chico que quedó en pie: esbelto, con el uniforme bien puesto y una mochila al hombro.

— No puede ser Jae-won —decía un chico en la primera fila, pausando el video—. Míralo. Ese tipo se mueve como un profesional. Jae-won se tropieza con sus propios pies.

— Pero es su mochila... —rebatía una chica, haciendo zoom en la pantalla—. Además, mira a los que están en el suelo. Ese es claramente el abrigo de Min-jun.

— Imposible. Jae-won es un debilucho. Seguro es un estudiante de intercambio o alguien de otra escuela que se peleó con ellos. Jae-won se hubiera orinado encima.

El debate estaba al rojo vivo cuando la puerta del aula se abrió.

El silencio cayó de golpe. Muchos ojos se despegaron de las pantallas y se clavaron en la entrada.

Daniel entró. Caminaba con esa calma nueva, con la barbilla en alto y una indiferencia que helaba la sangre. No miró a nadie, pero todos notaron el detalle: llevaba la misma mochila.

Caminó por el pasillo central. Los susurros empezaron de nuevo, esta vez más bajos.

—¿Es él? —No se ve golpeado... —¿Realmente fue él quien los tumbó?

Al pasar por la tercera fila, Daniel se detuvo.

Sung-ho, el fiel perro faldero de Min-jun, estaba sentado en su lugar. Tenía la nariz amoratada y cubierta con un vendaje blanco. En cuanto vio los zapatos de Daniel detenerse junto a su mesa, Sung-ho se tensó. Clavó la vista en su libro de texto abierto como si fuera lo más fascinante del mundo.

Daniel miró el asiento vacío junto a Sung-ho. El lugar de Min-jun estaba desierto.

—Vaya... —dijo Daniel, con su voz tranquila y dominante—. Parece que al "Rey" le dio miedo salir de su castillo hoy ¿Dónde está tu dueño? —preguntó Daniel, apoyando una mano casualmente sobre el escritorio de Sung-ho.

— No vino... —tartamudeó Sung-ho, con la voz quebrada—. Dijo que... que se sentía mal.

— Dile que se recupere pronto —dijo Daniel, dándole dos palmaditas en el hombro con una sonrisa fría que no llegó a sus ojos—. La escuela es muy aburrida sin mi saco de boxeo favorito.

Daniel se enderezó y continuó su camino hacia el fondo, ajeno al shock colectivo. Se dejó caer en su silla, sacó su teléfono y se puso los audífonos, ignorando a todo el mundo.

La Montaña de Grasa y el Nuevo Rey

Más tarde ese día Daniel estaba sentado en su escritorio, sintiendo la incomodidad de la quietud. Su cerebro, acostumbrado al caos de Goseong, se aburría con las clases de élite.

Daniel se dirigió al chico sentado delante de él. Era Sanji, un tipo tranquilo y algo asustadizo. — Oye, tú. Sanji, ¿verdad?

Sanji dio un respingo. —S-sí, Jae-won. ¿Qué pasa?

— Dime algo. Aparte del idiota de Min-jun, ¿quién es el más fuerte en esta escuela? Quiero decir, el verdadero peso pesado.

Sanji bajó la voz, mirando a los lados. —Ese sería Dong Min. Está en la clase 3-C. Es un tipo enorme, practica judo o algo así. Nadie se mete con él.

Daniel sonrió de lado, pensativo. —Interesante —reflexionó—. Pensé que solo en el pueblo había bullying, peleas callejeras y estas cosas, pero parece que aquí pasa lo mismo. La selva es igual en todos lados, solo cambian los árboles.

—¿Y ese Dong Min dónde lo puedo encontrar? —preguntó Daniel.

Sanji abrió los ojos como platos. —¿Para qué? Oye, Jae-won, no te lo recomiendo. Min-jun es un bully, pero Dong Min es... violento. Es muy agresivo. Si vas a buscarlo te puede ir mal.

— No te preocupes —dijo Daniel, estirándose—. Solo quiero hablar con él.

Sanji, le dio la dirección del salón.

Llegó el recreo. Mientras caminaba por el pasillo, Daniel pensaba en la advertencia de Sanji. —¿Corpulento? —se rió para sus adentros—. Eso solo significa que caerá más ruidoso.

Daniel caminó directo al salón 3-C. Adentro, un grupo de chicos ruidosos rodeaba a un tipo que parecía un refrigerador con patas: Dong Min. Estaba sentado sobre su escritorio, comiendo papas y riéndose fuerte.

Daniel no tocó la puerta. Entró caminando y, sin detenerse, soltó una patada brutal contra el escritorio de Dong Min.

¡BAM! El estruendo hizo que todos saltaran. Dong Min casi se cae del susto. Las papas volaron. El salón se quedó en silencio total.

—¡Oye, montaña de grasa! —gritó Daniel con una sonrisa arrogante—. Dicen que eres el rey de este basurero. Vine a hablar contigo.



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En el texto hay: gemelos, bullying escolar, badboy peleas y dolor

Editado: 17.02.2026

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