El héroe de mamá

Capítulo 1: Te amo

Siena

Coloco al bebé en su cuna una vez que se queda dormido y sonrío sin poder dejar de mirarlo, un amor que no sabía que existía ahora vive dentro de mí y no se compara a nada que haya sentido antes. Cuando la puerta de la habitación se abre miro hacia esta y me tenso al ver que es mi padre, el cual sin decir una sola palabra se acerca a la cuna y mira hacia el bebé envuelto en su manta azul, este bufa mirándolo con desprecio y luego mira mis ojos, frente a él, me siento demasiado pequeña como para enfrentarlo y cuando su boca se abre sus palabras son como golpes certeros que hacen mucho daño.

—Deberías pensarlo mejor —dice alejándose unos pasos —y darlo en adopción Siena —aprieto mis puños cuando lo escucho —créeme, sería lo mejor.

—¿Lo mejor para quien? —bufo —¿para ti padre?

—Quería un nieto varón, pero uno que fuera normal, no un síndrome de Down —sus palabras duelen y están cargadas de desprecio —por Dios, no me veo saliendo en revistas mientras cargo a un niño con retraso —las lágrimas se juntan en mis ojos.

—Es mi hijo —una lágrima escapa sin poder controlarlo —y no voy a darlo en adopción, él se queda conmigo.

—¿Ves lo que digo? —mi esposo entra y el mismo desprecio está en sus ojos aunque él ni siquiera se acerca a mirar a su hijo —no quiere entrar en razón suegro.

—Algo imaginaba —mi padre bufa —y como has decidido ya —me mira —¿sabes que tus acciones tienen consecuencias verdad Siena? Puedo sacarte de aquí, desheredarte y dejarte en la calle con ese —maldice por lo bajo —con esa cosa que has parido —agrega con asco.

—Hazlo —tiemblo de rabia al hablar —hazlo —río —Fred ya no vive aquí en esta casa, Víctor te odia y te desprecia —sonrío al mencionar a mis hermanos —tampoco te necesito padre.

—Ella está loca —mi esposo se acerca a él —suegro, no tomes en cuenta sus palabras —bufo dándoles la espalda, son tal para cual y tarde me di cuenta de ello —nadie sabrá de ese bebé —sus palabras duelen más que las de mi padre —le diremos a todos que el bebé murió, nadie nunca va a conocerlo y te prometo, que te daremos el nieto que tanto deseas.

—Más les vale —suelta mi padre y entonces lo escucho alejarse, volteo cuando Jon toca mi hombro, pero rápido me alejo de su toque sintiendo asco.

—No te reconozco —digo y más lágrimas salen de mis ojos —no eres el hombre del que me enamoré.

—Tanto te cuesta entender —bufa —a mí me duele todo esto Siena —sus manos van a mi rostro con rabia —anhelaba un hijo y me has dado

—Es un bebé sano —mascullo —nuestro hijo, lleva tu sangre, la mía, lo hicimos con amor Jon —sus ojos también se llenan de lágrimas —es un bebé.

—Uno con retraso mental —él se aleja de mí —uno que nunca será normal —mira hacia la cuna —preferiría que hubiera muert —mi mano impacta en su mejilla sin darle tiempo a que diga la palabra.

—Eres miserable —él mira mis ojos.

—Pero lo intentaremos de nuevo Siena, no voy a rendirme, le daremos a tu padre el nieto que tanto quiere

—Jamás volveré a estar contigo —gruño mirándole con odio —no vales nada Jon, te odio —él suspira.

—Somos lo único que a tu padre le queda Siena, debemos luchar por la herencia.

—Vete al infierno —me alejo más de él —el dinero no me interesa.

—Ya te dije un día, no volveré a ser pobre —me señala —te daré tiempo Siena, pero luego buscaremos un hijo, uno normal —él se da la vuelta y va hacia la puerta, sale de la habitación sin mirar atrás y me acerco a la cuna aun con los ojos inundados de lágrimas, en esta el bebé está tranquilo aunque con sus bellos ojos azules como los míos bien abiertos y eso me hace sonreír.

—Te amo —digo tocando su pequeña nariz con mi dedo, dedo que él agarra y mi sonrisa aumenta —jamás voy a dejarte Lucas —murmuro sin apartar la mirada de la suya —somos nosotros dos contra todos y estoy segura de que cuando crezcas vas a ser el héroe de mamá —su mano aprieta mi dedo y cierro los ojos con fuerza, pensé que el hombre que amaba era diferente, estuve años ciega, era el hombre perfecto, el amor de mi vida hasta que descubrimos durante el embarazo que mi bebé tenía síndrome de Down, desde ese entonces, ese príncipe azul que dormía a mi lado se convirtió en el villano y ahora sus crueles palabras solo me hacen odiarlo.

Seis años después:

Miro a Lucas que juega en una esquina de mi oficina y me pongo de pie, si mi padre lo viera aquí en la empresa es claro que recibiría el peor de los regaños, pero la niñera hoy falló y no le hubiera dejado solo en la casa, he dedicado años solo a él, pero mi padre quiere dejarle esta empresa a Jon y para eso, yo debía trabajar en ella y claro, no pude negarme, no cuando el sueño de Jon ha sido toda su vida heredar algo como esto y si no le ayudo ya dejó claro lo que haría. Pensar en eso me hace rodar los ojos porque luego del nacimiento de mi pequeño estuve bastante tiempo intentando arreglar las piezas rotas de un matrimonio cuando en verdad, no tiene arreglo y de eso hace años me di cuenta, nada tiene arreglo cuando estoy casada con alguien a quien solo le importa el dinero, alguien que odia a nuestro hijo por no ser normal y eso son cosas que duelen y la última es algo que me ha hecho odiarle como nunca antes había odiado a alguien.

—Lucas mi amor —me agacho frente a él que no deja de jugar —debo salir y necesito que te quedes en la oficina y que no salgas de aquí —su mirada busca la mía y sonríe, sí, mi pequeño tiene síndrome de Down, su desarrollo mental no es como el de los otros niños, aprender algo simple le cuesta más que a la mayoría, pero gracias a Dios es un pequeño libre de enfermedades y con un crecimiento físico normal.

—Si mami —sonrío y beso su frente.

—Te amo —me pongo de pie cuando vuelve a su juego y respiro hondo, nunca he escuchado un te amo de su parte, pero estoy segura de que me ama tanto como yo a él.

Salgo de la oficina mirando hacia todos lados y entonces camino hacia la de Jon, este también odiaría saber que Lucas está aquí y como no, en seis años nunca ha conversado con él, jamás ha jugado con el niño, simplemente ha hecho como si este no existiera, mi hijo no le conoce y apuesto a que si él viera al pequeño tampoco lo haría aunque vivimos en la misma casa y es algo que duele, no por mí, por un pequeño al que le falta un padre y de cierta forma, yo también he fallado a mi niño, nunca he salido con él en público, nunca hemos ido juntos a jugar a un parque, todos creen que él no existe, acepté no hacer pública su existencia para que así mi padre no lo diera en adopción como un día me dijo que haría y que alegaría que yo había perdido la mente y no podía cuidar de mis hijos, así que solo acepté lo que él quería y mi pequeño solo se ha relacionado debido a eso conmigo, con mis hermanos, con Aylin y claro, con su prima Elizabeth y obviamente ellos no están de acuerdo con la decisión que tomé, pero sabía que si no lo hacía, mi padre lo alejaría de mí solo por no ser el nieto que quería.




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