El héroe de mamá

Capítulo 3: Feliz

Siena

Las palabras de Damiano se quedan dando vueltas en mi cabeza y sí, las lágrimas continúan en mis ojos, quizás tiene razón, soy una madre horrible, pero lo que no sabes es que cada cosa que he hecho y que hago es pensando en mi pequeño, mi padre fue claro, o lo mantenía en secreto o me lo quitaba y sé de sobra que lo haría, Jon también es bastante claro, o sigo en esta casa junto a él ganando la herencia de mi padre o entonces es capaz de quitarme la custodia de mi hijo y con ayuda de mi padre para él eso sería muy fácil aunque esas palabras no son lo único que me hicieron aceptar trabajar en esa empresa junto a Jon, tengo un plan, uno que me ayudará a salir de aquí sin miedo y a darle a mi pequeño la vida que merece.

—Te he estado buscando —limpio rápido mis lágrimas cuando escucho a Jon y volteo —los invitados me han preguntado por mi esposa y tú aquí —bufa —¿sabes qué ocurrió con Damiano? —sigo en silencio —salió como loco y tenía que hablar con tu padre.

—Tendría algún problema —menciono aunque mi corazón sigue latiendo furioso, sí, su problema fue conmigo y sus palabras duelen. —¿Qué sucede Jon?

—Sucede que a tu padre no le agrada la idea de que haga negocios con Damiano —ruedo los ojos, eso es algo que ya imaginaba.

—¡Por supuesto que no! —la voz de mi padre me hace alejarme unos pasos —Ese hombre años atrás me hizo perder un buen negocio —refunfuña y sigo mirando a este —lo que me gustaría sería aplastarlo, no darle dinero —bufa.

—Podemos hacer ambas cosas e incluso ganar nosotros —el comentario de Jon me hace mirarlo frunciendo el ceño y papá también le mira.

—Explícate Jon —pide y este sonríe.

—He escuchado muchos comentarios sobre la fortuna de Damiano —ríe —dicen por ahí que no todo lo consiguió legalmente —él mira a mi padre —suegro, podemos trabajar con él, nos hará ganar mucho dinero y así investigarle, quizás encontremos algo y luego de ganar, podemos destruirlo —aprieto los dientes con ese plan que tiene, infeliz.

—Sería bueno —murmura mi padre y claro que aceptaría, siento asco de estar en esta familia aunque espero que todo sea por poco tiempo.

—Mami —la voz de mi hijo me tensa y él se acerca a mí.

—¿qué demonios haces aquí? —Brama mi padre yendo hacia él y toma su brazo —tienes prohibido salir de tu habitación —él levanta su mano para pegarle, pero me coloco frente a Lucas y empujo a mi padre aunque el golpe me alcanza en la mejilla.

—No vas a tocarlo —mascullo con odio mirando sus ojos, pero este lejos de tener miedo se acerca a mí.

—Debe aprender —bufa, Jon solo se aleja como si nada de esto tuviera que ver con él —tiene su retraso, pero enséñale a no salir de su habitación maldita sea Siena, si alguien le ve —me señala —sabes lo que haré —tiemblo de rabia mirando sus ojos.

—No pasará de nuevo.

—Más les vale y despediré a la inútil niñera, buscaré otra que no se duerma —luego de eso se da la vuelta y se aleja de ambos, yo rápido me giro hacia mi pequeño y lo abrazo tomándolo en mis brazos y con rapidez camino hacia la habitación, al entrar en esta la niñera me espera asustada.

—Él quería verle a usted y —tartamudea —lo lamento, yo

—Solo salga —gruño y eso hace, aun con mi pequeño en mis brazos me siento en la cama y entonces lo separo un poco de mí, acaricio su rostro mirando sus ojos y luego limpio las lágrimas que han mojado su mejilla.

—Todo estará bien —expreso atenta a su mirada —te prometo que saldremos de esta casa Lucas —sonrío —mamá ya piensa en algo —expreso dejando mis manos en su rostro y su pequeña mano toca mi labio, sí, ese que mi padre ha roto.

—Lo siento —sonrío y niego.

—No, no es tu culpa cariño —vuelvo a abrazarlo cerrando con fuerza mis ojos. —Mamá va a sacarte de aquí, ya tengo un plan —beso su cabeza.

—Y yo un amigo —dice de pronto levantando su cabeza y una sonrisa aparece en su boca, sonrío viendo el brillo en sus ojos —él nos ayudará —habla sin dejar su sonrisa y sé de sobra de quien habla —¿por qué él no es papá? —su pregunta me descoloca y no solo su pregunta, sino el hecho de que hable tanto, nunca lo hace, sus frases son cortas siempre.

—Lucas —cómo le explico que su padre es el hombre que estaba abajo y que se fue sin mirarle para no verle —ese hombre no es tu papá.

—¿No puede serlo? —la tristeza se refleja en sus ojos.

—Es tu amigo mi amor —sonrío.

—Nos ayudará —asiento y su sonrisa vuelve —será nuestro héroe —me abraza al decir esas palabras y suspiro observando esas revistas de superhéroes que a él tanto le gusta ver, solo lo abrazo contra mi pecho y hago silencio porque no, no le diré que ese hombre que llama amigo no será nuestro héroe.

—Mañana iremos a casa de Víctor —menciono a su tío y me mira sonriendo —verás a Elizabeth —hablo de su prima —y a Aylin —ríe cuando menciono a la esposa de mi hermano, ellos aman a mi pequeño —pasaremos el día ahí, ¿te gusta la idea? —Lucas asiente tan rápido que se nota lo feliz que eso le hace.

Cuando el auto se detiene y abro la puerta de este, Lucas sale corriendo hacia Aylin que ya está en la entrada, la cual lo abraza riendo, solo sonrío acercándome a ellos.

—Nos alegra tenerte aquí —dice Aylin besando mi mejilla y Lucas ya ha entrado a su casa en busca de su prima.

—Necesitaba un respiro —suspiro yendo junto a ella hacia la casa —Y Lucas también —agrego y al entrar a la casa Víctor me abraza.

—Ya les echaba de menos —dice con sus manos en mi rostro y mira atento mi rostro, por suerte, se me ocurrió la gran idea de cubrir el golpe en mi mejilla, dejo de mirarlo alejándome un poco de él para que no se dé cuenta.

—Yo también —busco a Lucas con la mirada.

—Fue a la habitación de Elizabeth a buscar a esta —asiento ante sus palabras —¿todo bien por la casa? —asiento.

—Seguiré preparando el almuerzo —habla Aylin —estoy haciendo todo lo que a Lucas le gusta —sonrío, ellos siempre consienten a mi niño y miro a este cuando baja las escaleras corriendo.




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